domingo, 19 de febrero de 2017

El confrontamiento




“―Ve a llamar a tu esposo, y vuelve acá —le dijo Jesús.
 ―No tengo esposo —respondió la mujer.
―Bien has dicho que no tienes esposo. Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad.” Juan 4:16-18

La conversación seguía y ahora el Señor Jesús le pidió a la samaritana para que llamara al marido, de ese modo Él quería confrontarse con su pecado. Su intención no era juzgarla ni condenarla, sino que ella tomara conciencia de su error. Nosotros no podemos arrepentirnos mientras que no reconozcamos nuestro pecado. A veces Dios precisa colocar el dedo en nuestra herida para que podamos observar nuestra propia realidad y condición espirituales.
Piense ahora en aquello que Dios ha confrontado, ya sea su orgullo, rebeldía, mal genio, mentira, o lo que sea, no tenga miedo de lo que pueda descubrir en su interior, sino propóngase a abandonar eso para siempre. Sólo así podrá recibir lo que está buscando en este Ayuno de Daniel, el Espíritu Santo.
El Señor Jesús desea sinceridad, Dios quiere oír de su boca lo que hay dentro de usted, por más que Él ya sepa. Fue lo que hizo con aquella mujer y ella fue sincera en su respuesta.
Jesús nos confronta para salvarnos, Él nunca la confrontará de forma acusadora, para oprimirla, pero sí lo hará siempre mostrando la solución con amor y dándole Su perdón. Quien hace el papel de acusador es el diablo, que le acusa y causa perturbación y angustia en su interior.
Sea sincera con Dios y tengo certeza que Él traerá la paz que usted necesita en su interior.
Lea los artículos anteriores sobre este pasaje:
-       El encuentro
-       El pedido
-       El agua
Y deje su comentario contando su experiencia.

1 comments:

Aracelis Quintero dijo...

Gracias por este mensaje Dios las bendiga Siempre y les de Fuerza y mucha sabiduría espiritual para guiarnos y ayudarnos a estar en la fe!!

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