martes, 28 de marzo de 2017

¡Cuando entregar en las manos de Dios es tan difícil!




La gran batalla humana: la lucha de la razón y la emoción ¿Qué hacer cuando la razón dice una cosa pero la emoción dice otra?
Usted está viviendo determinada situación, en su mente usted sabe qué debe hacer, pero por otro lado su corazón grita por otra cosa y usted queda dividida.
Usted ya había decidido entregar en las manos de Dios, no ser precipitada, impulsiva, pero acabó por dar oídos al corazón y tomó cartas en el asunto.
Actuó guiada por una emoción y las cosas salieron mal, ¡tan mal que ahora no sabe cómo resolver!
Cuando decidimos entregar en las manos de Dios, estamos dando a Él el control de la situación, pero para eso es preciso CONFIAR. Entonces usted sabe qué es lo mejor que se debe hacer, pero por otro lado usted no tiene paciencia, no confía que Él resolverá de la mejor manera o no quiere esperar por el tiempo de Dios ¡Usted quiere resolver eso aquí y ahora!
Es así amigas, entregar una situación en las manos de Dios requiere fe continúa, tal vez usted no verá la respuesta en el día siguiente, o en el mes siguiente, pero usted sabe que Él siempre hará lo mejor en el mejor momento.
Si ha sido tan difícil para usted es porque tal vez aun no consigue confiar o siempre termina por usar el corazón en lugar de la razón y eso debilita su fe.

“Los que confían en el Señor son como el monte Sión, que jamás será conmovido, que permanecerá para siempre.” Salmos 125.1

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viernes, 24 de marzo de 2017

Ejemplo de servo – Siempre alertando

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“Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes.” Marcos 8:15



Nuestro ejemplo de siervo, el Señor Jesús, siempre alertaba a sus discípulos sobre el peligro de las malas influencias, para que no se contaminaran con la hipocresía de los fariseos.

El fermento representa el mal y la corrupción, pues tienen el poder de alterar la masa, así como el pecado altera la fe genuina.

De la misma manera Jesús nos advierte a vigilar, huir de las malas conversaciones, de las personas que pueden contaminar nuestra fe con sus palabras y acciones.

Cuántas personas ya han abandonado el camino de la fe por juntarse con otras que estaban espiritualmente mal, y de modo sutil fueron inyectando veneno en sus corazones inocentes. Cuando ella se dio cuenta, ya estaba con malos ojos, malos sentimientos, malos pensamientos y llena de malicia.

¡Cuidado! A veces los lobos vienen vestidos de oveja sólo para destruirla.

Como está bien aclarado en el versículo, nosotros debemos guardarnos, pues somos nosotros los que decidimos con quién nos juntamos y a quién damos oídos. No es Dios que nos guardará de esas personas, somos nosotros, a partir del momento que no nos juntamos con ellas, no las oímos y no las seguimos.

No se olviden lo que siempre enseño aquí en el blog, lo que no es bueno para su fe, no es bueno para usted ¡entonces huya de aquello!

Me gustaría que dejase su comentario ¿quién ya se desvió de la fe porque se dejó contaminar por alguien que estaba mal espiritualmente?





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jueves, 23 de marzo de 2017

¿Con qué joven te identificas?



Joven 1- ¿Qué será que hay allá?
Hola queridas, ¿todo bien? A partir de esta semana estaré escribiendo sobre los jóvenes de la Biblia. ¿Con cuál será que tú te vas a identificar? Quiero leer sus comentarios después, ¿ok?
Bueno, creo que la pregunta del título es muy común entre nosotros, ¿no es cierto? Todo ser humano ya nace con una cierta curiosidad, un deseo de saber las cosas y podemos ver eso nítidamente desde nuestros primeros años de vida; todo niño quiere tocar, probar, agarrar todo lo que ve por delante, pues para ellos todo es novedoso y quiere saber qué es aquello que tiene en frente. Pero la curiosidad de alguien me llamó la atención, ¿vamos a leer quién fue? Lean conmigo:
 “Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas de la tierra”. Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró”. (Génesis 34:1-2)
Vamos a analizar este versículo: Dina era una joven y tuvo la curiosidad de ver “las hijas de la tierra” o sea, creo que ella siendo hebrea, quería ver las costumbres, las ropas, etc de las otras jóvenes de la tierra de Siquem: las cananeas, que con certeza eran de costumbres muy diferentes. Traduciendo a los días de hoy: La joven está en la Iglesia, acostumbrada con las cosas de Dios, luego el diablo sopla la curiosidad para ver las “hijas de la tierra” o las cosas que las amigas del mundo hacen. Esa curiosidad le costó muy caro a Dina. Ella fue violada y obligada a ir a vivir con su violador. Debido a esa humillación, sus hermanos hicieron una masacre en aquella ciudad y muchas personas murieron. Pero aunque ellos vengaron la violación de su hermana, el mal ya estaba hecho, ella ya había sido deshonrada y ahora ¿quién se casaría con ella, después de la muerte de su marido/violador? Su futuro fue perjudicado por una simple curiosidad. Ahora, ¡imagina si ella hubiese vencido esa curiosidad y se hubiese quedado en su casa con la familia! Ella podría haber sido una gran mujer de Dios, madre de muchos hijos, mencionada en la Biblia, pero…
Y ahora yo te pregunto a ti, mi flor, ¿será que vale la pena colocar tu futuro y tu vida en riesgo por una simple curiosidad de saber sobre las cosas del mundo? ¿De saber cómo es darle un beso a un chico en la escuela? ¿De saber lo que se siente al drogarse? ¿De saber qué se siente al tener una relación sexual? ¿Simplemente porque las chicas de la escuela, vecinas, primas quieren colocar esa curiosidad para que tú lo hagas también?
No vale la pena querida. Es solo ver el programa del Obispo Sergio Correa en Face que verás cuántas personas decidieron ir al mundo, hacer la voluntad de su carne, saciar su curiosidad, y hoy claman por ayuda para poder volver a Jesús… ¿Será que tú quieres ser una más en ese inmenso mar de apartados que buscan socorro? Piensa en eso. Dina quiso saciar su curiosidad y pagó un precio muy alto por ello, no sigas su ejemplo.
Y tú ¿te identificaste con Dina? Deja tu respuesta en los comentarios. ¿Quién será la joven de la semana que viene? ¡Tenemos un encuentro marcado chicas!
Un beso grande y que Jesús las bendiga. Kisses 
Juliana Frurucho
Traducido por: Milena Pignatta


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lunes, 20 de marzo de 2017

¿Qué es darle libertad al Espíritu Santo?



Seguramente usted ya escucho ese término en la iglesia “dar libertad al Espíritu Santo”, pero ¿Qué significa eso realmente?
El Espíritu Santo habla con nosotros para auxiliarnos, nos alerta para evitar que cometamos errores y suframos, Él nos dice “usted está siendo orgullosa”, “usted es testaruda”, “esa elección no le conviene” o “usted es muy emotiva”.
Cuando nosotros no hacemos caso e ignoramos el cuidado del Espíritu Santo, es en ese momento que no le damos la libertad a Él para que actúe en nuestra vida y nos corrija, nos traiga de regreso a la fe.
Si no Lo oímos y reconocemos lo que está dentro de nosotros, ¿Cómo Él podrá ayudarnos a ser limpias?
Nuestra resistencia impide el accionar del Espíritu Santo en nuestra vida, no porque Él no tenga poder para actuar, al final Él es Dios, sino porque nosotros con nuestra rebeldía y desobediencia no le damos la libertad de operar en nosotros, de ser moldeados según Su voluntad.
Solamente es posible ser sensible a la voz de Él cuando vivimos en comunión con Dios, cuando buscamos saber lo que Él quiere de nosotros, en qué podemos mejorar, cómo podemos agradarlo.
¿Cuántas veces por no dar oídos a Dios usted sufrió, lloró, se arrepintió amargamente? ¿No es así?
Observe si usted ha resistido a la voz de Dios o si ha sido atenta y sumisa a lo que Él orienta. 

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” Juan 10.27

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jueves, 16 de marzo de 2017

Ejemplo de siervo – Siempre pensando en los demás




¡Hola queridas! Vamos a continuar los viernes con la serie “Ejemplo de siervo” pues aun no finalizó.

“En aquellos días, como hubo gran gentío, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:
Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer:
Y si los enviare en ayunas a sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.
Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar a estos de pan aquí en el desierto?
Y les pregunto: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.
Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, partió, y dio a sus discípulos que los pusiesen delante: y los pusieron delante a la multitud.
Tenían también unos pocos pececillos: y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.
Y comieron, y se hartaron: y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.
 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió.”  Marcos 8:1-9

Jesús se compadeció de aquel pueblo, que estaba con él hacía tres días y no tenía que más comer. La compasión de Él es ejemplo para todos nosotros.
Siempre pedimos a Dios oportunidades para servirlo, y ellas se presentan todos los días. Pero a veces pensamos que somos usadas por Dios solamente cuando realizamos algo extraordinario, mientras que podemos servirlo en cosas mínimas también.
Siempre que pensamos en los demás, prestamos atención a las necesidades de aquellos que están a nuestro lado, nos disponeos a ayudar a alguien que precisa apoyo; estamos sirviendo a Dios. Eso puede acontecer tanto dentro de nuestra propia casa, con una amiga, en la iglesia o hasta con un desconocido en la calle.
Una palabra, una sonrisa, un gesto, un favor, compartir el pan, enseñar algo, dar atención son cosas que pueden hacer la diferencia en la vida de alguien.
¿Ya prestó atención si su marido está precisando que usted le dé más atención? Y las personas con las que usted trabaja en la iglesia, ¿usted ha visto cómo ellas están, si precisan de algo?  ¿Qué podría hacer por su  amiga? ¡Tal vez ella está pasando por un problema y necesita una palabra de fe! Sus vecinos tienen problemas ¿Usted alguna vez les habló de Jesús?
¿Será que siempre pensamos en los demás, o tenemos un carácter egoísta? Sentir lástima es una cosa y hacer algo al respecto es otra.
El Señor Jesús tuvo compasión e hizo algo por aquellas personas, eso significa que quedar con pena no sirve de nada si no actuamos.

Vamos a prestar más atención en las necesidades de las personas a nuestro alrededor, tal vez por andar tan ocupadas no prestamos atención en los detalles y en las oportunidades que Dios nos da de servirlo.
¿Y entonces que hará?
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miércoles, 15 de marzo de 2017

Yo sé lo que es mejor para mi




Hola chicas, ¿como están? Que gusto es estar aquí con ustedes \0/ y hoy me gustaría empezar con una preguntita:

Imagine que usted está con mucho dolor en el estómago a punto de casi desmayarse, pero no sabe el motivo del dolor, y a la derecha de su casa hay un hospital con el mejor doctor de la ciudad que puede atenderle gratis y a la izquierda de su casa está su vecina que hace brebajes que se los inventa para los demás. ¿A cual de los dos usted confiaría su vida? ¿En el doctor o a la vecina?

Creo que todos respondieron que en el doctor, ¿verdad? Obvio, él estudió para eso, se preparó años para cuidar de las personas y sabe la medicina exacta para su dolor, con certeza le ayudará… ¿y la vecina? J

Es exactamente así como muchos jóvenes han vivido. Creen que saben lo que hacen, que tienen “la medicina casera” cierta para si mismos, que prefieren errar para aprender con sus errores, e infelizmente cuando se dan cuenta, ya perdieron tanto tiempo de sus vidas por simple orgullo, por creer que saben más… pero el joven inteligente entiende que no es necesario equivocarse para aprender, uno puede aprender oyendo consejos y entendiendo que existe un ser mayor y más poderoso que quiere guiarlo por el camino correcto para dar la vida bendecida y feliz que tanto desea.

Nuestra vida depende de nuestras decisiones. Si el joven es inteligente y humilde, va a reconocer que la mejor cosa que podemos hacer es depender de Dios, obedecer Sus mandamientos, y no creer que haciendo lo que quiero estaremos aprovechando más la vida. El joven inteligente sabe parar y pensar, evaluar su redor, ver cómo en realidad es la vida de aquellos que están “viviendo la vida loca” y observa el lamento de aquellos que un día llegaron a la Iglesia con sus vidas destruidas a causa de malas decisiones que tomaron en el pasado. Un joven inteligente ve todo eso y decide ir por el camino correcto, no siguiendo a la corriente. Él prefiere poner su vida en las manos de Dios, pues entiende que Dios es el ser que sabe de todas las cosas, conoce todas las cosas y sabe lo que es mejor para mi. ¿Cómo no confiar completamente en Él? Solamente una persona que no tiene ese entendimiento no se entregaría a aquel que SABE DE TODO Y TANTO NOS AMA. ¿Será que Dios quiere nuestro mal? ¿Será que Dios quiere vernos sufrir? ¿Será que Dios tratará de impedirnos de hacer algo simplemente porque Él está enojado con uno y así lo quiere Él? NO amigas, cuando Dios dice NO es porque Él sabe que aquello que queremos nos hará mal… Es de sabios seguir y obedecer a Dios.

¿Y usted amiga, ha sido una joven sábia?¿Qué usted entendió de este mensaje? Estaré esperando sus respuestas ¿ok? Un beso grande y que Dios me las bendiga mucho. Nos vemos próxima semana. Kisses

Juliana Furucho

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domingo, 12 de marzo de 2017

Las dos voces



La primera mujer de la humanidad se detuvo con un gran dilema. A qué voz dar oídos, ¿La voz de Dios o la del diablo?
Eva había recibido la palabra que salió de la boca de Dios diciendo que no comiera del árbol del conocimiento del bien y del mal pues ciertamente moriría.  

“Y le dio este mandato: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás».” Génesis 2:16-17

Después ella escucho también la sugerencia del diablo que le dijo que comiera del mismo árbol que Dios ordenó que no comiera.

“La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer:
―¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?
―Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán”.
 Pero la serpiente le dijo a la mujer:
―¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.” Génesis 3:1-5

Nosotros tenemos la Palabra de Dios que nos muestra Su voluntad y el camino que debemos seguir. Por otro lado el diablo también sopla en la mente ideas que van en contra de las órdenes de Dios. Al desobedecer a Dios perdemos el derecho de sus bendiciones, quedamos lejos de Su presencia y consecuentemente vulnerables a la acción del mal.
Y observe que el diablo engaña a la persona, mostrando lo que ella puede “ganar” cuando sigue su sugerencia, pero nunca deja a la persona observar todo lo que ella va a perder.
Vea las palabras de él para Eva, “¡No es cierto, no van a morir!”; “se les abrirán los ojos”; “llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal”. El diablo siempre quiso ser como Dios y por eso se rebeló contra Él, ahora sugería que Eva hiciera lo mismo.
¡Lamentablemente él lo consiguió!
No hay nada que agrade más a Dios que nuestra obediencia, no es nuestra dedicación, trabajo en la iglesia, evangelización, todo eso es importante, pero si no hay obediencia, nada de eso es acepto por Dios.
¿A quién usted ha dado oídos, a la voz de Dios o la del diablo? De eso dependerá  su vida y su futuro.



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