viernes, 5 de febrero de 2016

Serie Mujer fuerte 9 – Resista el mal



Esto es algo que con toda certeza hace de usted una mujer débil y vulnerable a los ataques del mal.
La persona que miente, engaña o vive en el error, ella nunca se siente fuerte, el mal siempre la acusa y ella es espiritualmente débil.
Por más que ella frecuente a la iglesia, lea la biblia, o hasta ayude en algo referido a la obra de Dios, si ella vive en el pecado, no tendrá paz y nunca será fuerte en su interior.
Muchas veces son las excusas, como “yo soy débil”, “yo no quiero pecar, pero termino cayendo”, “simplemente no consigo resistir”, etc.
Pero nosotros sabemos que quien decide es usted, el diablo sugiere el pecado, pero quien decide si va a practicar o no es la propia persona. Si usted declara que es débil eso quiere decir que se dejará llevar por lo que siente en el momento y va a ceder. Si coloca en su mente que va a ser fuerte y no va a ceder, en el momento es eso lo que hará.
En el libro de Santiago 4:7 es revelado un secreto:

“Así que sujétense a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes..”   

Sujetarse significa someterse u obedecer a Dios, cuando usted es sumisa a la voluntad de Dios, usted no da brecha para hacer la voluntad del diablo. Quien vive en el error es porque aún no sometió su vida a Dios.

Resistir significa conservarse firme, no ceder, es eso lo que tenemos que hacer para no caer en tentación, ser firme y no ceder a las propuestas lanzadas por el diablo.

¿Quiere ser una mujer fuerte? Siga esta dirección, nunca confiese que usted es débil, sino determine que es fuerte y consigue vencer el pecado porque quiere someterse a la voluntad de Dios.

No se olvide de lo que ya hablamos en los posts anteriores cobre el pensamiento.

Y entonces ¿se sujetará a Dios y resistirá al diablo? Esa es la única manera de que él huya de usted.

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miércoles, 3 de febrero de 2016

Entrenamiento de Circuito



Puede que sea la mejor opción para aquellos que no tienen tiempo para ir al gimnasio, porque puedes completar el circuito en 30 minutos. Es un entrenamiento muy intenso que implica ejercicios cardiovasculares, resistencia, estiramientos y una pausa para recobrar el aliento. Si tienes el espacio y el equipamiento como pesas o mancuernas, bandas de resistencia en tu hogar, no necesita ir al gimnasio. A seguir cómo funciona.



Paso 1: Elija su tiempo de entrenamiento.

Establecer un número de estaciones (ejercicios) que repetirás hasta llegar a tu tiempo establecido. Tu tiempo de entrenamiento puede ser de 10 - 45 minutos, tú elijas.  Hemos de tener en cuenta que lo más corto tu entrenamiento, más severo será tu circuito.

*Ejemplo 5 estaciones (ejercicios) durante 1 minuto cada repetición, repitiendo 6 veces el circuito, te dará un total de 30 minutos de ejercicios.



Paso 2: El ejercicio superior del cuerpo.

Elige cualquier ejercicio para la parte superior del cuerpo:  pesa, flexiones, que trabajen los brazos y hombros.



Paso 3: El ejercicio parte inferior del cuerpo.

Elija cualquier ejercicio parte inferior del cuerpo como: estocadas, sentadillas, flexiones de caderas, en fin movimientos para la parte inferior del cuerpo.


Paso 4: Elija un movimiento total del cuerpo.

Escoja cualquier ejercicio que le guste que involucra todo el cuerpo como: tablones, estocadas saltando, importante que todo tu cuerpo este trabajando.



Paso 5: Corre durante un minuto.

Puedes correr en tu lugar o hacer algunos saltos, pero hacerlas lo mas rápido que te sea posible. Mantén el ejercicio durante un minuto.



Paso 6: Descanse un minuto.

Te lo mereces.

Disfrutar de un minuto, deja bajar tu ritmo cardíaco y toma impulso para comenzar un circuito más.

Concéntrese en tu forma y el movimiento completo de cada ejercicio. Trabajar en mejorar tu tiempo. Comience lento y esfuérzate para un alcanzar un circuito más corto. ¿Lista? ¡Entonces a quemar calorías!



Hasta la próxima.
Cecilia Fernandes


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martes, 2 de febrero de 2016

Secretos de una hija de pastor 3 – El abuso




Esa raíz mala que cargaba conmigo sucedió cuando yo era muy pequeña, no recuerdo con exactitud la edad, pero creo que comenzó a los 6 años de edad.

Si, sufrí abuso sexual cuando era una niña por parte de un familiar. No fue apenas una vez, sino años… Para mí, todo comenzó como un juego, no entendía ni tenía malicia alguna, pero a medida que fui creciendo y fui entendiendo, algo adentro mío cambió. Con la consciencia de que aquello no era un juego, me alejé de aquella persona y comencé a tener bronca, rabia de él, indignación, y entonces cambié, mi carácter cambió.

Quise olvidarme de todo aquello y enterré en lo más profundo de mi memoria. No quería ni siquiera tener un pequeño recuerdo de nada, quería esconderlo a todo costo, me daba mucha vergüenza. ¿Contarles a mis padres?  Ni pensarlo, JAMÁS ¿Cómo les explicaría eso? Cuando llegué a Japón y comencé a oír todos aquellos insultos en la escuela, de que yo era fea y etc, todo eso empeoró aquel sentimiento de inferioridad, el complejo, el sentirme sucia e indigna. Era como si aquellas palabras negativas confirmaran lo que yo creía de mi misma. Yo no entendía que aquella rabia, aquel mal carácter, aquella indignación tenía un origen en mi infancia. Sí, el abuso me hizo muy,  muy mal.

El diablo trabajaba tanto en mi mente, al punto de hacerme pensar que Dios no existía, pues si existiese, entonces ¿por qué había permitido que yo pasase por tantas cosas malas? Yo siempre me preguntaba: “Yo era la hija del pastor ¿por qué Dios no me guardó? ¿Dónde está Dios que no Lo veo en mi vida?” La rabia contra la Iglesia Universal crecía en mi pecho a cada palabra de desprecio que oía en la escuela. Y las famosas preguntas: “¿Por qué yo? ¿Por qué Dios no hace nada por mí? ¿Dónde está Dios? Mi padre habla tanto de ese Dios ¿Dónde está Él?” era una constante en mi vida. Lágrimas y más lágrimas derramé en mi cuarto. Aun así, yo nunca culpé a mis padres, ni pensé mal de ellos, jamás. Claro que yo no veía al diablo trabajando en mi vida, trabajando en mi mente, haciéndome pensar así, pero aun así, no juzgaba a mis padres ni los culpaba por mis infortunios.

Todo eso me hizo ser una persona frustrada, llena de complejos de inferioridad, llena de rabia y odio de la Iglesia, rebelde, fría, no me gustaba expresar amor a nadie, era callada, con un muy mal carácter y hasta con deseos de morir. Hasta que un día, de mis 13 para mis 14 años, cansada de todo eso, en mi cuarto solita, hice una oración. Dije: “Dios, si usted realmente existe, si lo que mi padre habla y esas personas que dan testimonios son verdaderas, entonces yo quiero ver al Señor en mi vida también. Estoy cansada de llorar y de todo eso, entonces Dios, yo voy a hacer aquello que orientan en la Iglesia, pero yo quiero ver al Señor en mi vida. Quita la tristeza y todo lo malo que hay en mí, quiero cambiar. Quiero ser feliz.”

Semana que viene cuento cómo vencí todo eso y tuve mi encuentro con Dios. Tenemos un encuentro marcado ¿sí? Dios las bendiga, y hasta entonces.

¿Y usted, ha pasado por algo parecido con mi testimonio? Cuéntenos su historia o experiencia también, eso ayuda mucho a nuestras amigas lectoras. ¿Cuento con su ayuda, ok? Semana que viene cuento como vencí todo eso y tuve mi encuentro con Dios. Tenemos un encuentro marcado. Dios las bendiga.

Ps. Y para glorificar a mi Señor Jesús, y mostrar que Él es grandioso, misericordioso y maravilloso, hoy cumplo 14 años de matrimonio con un gran hombre de Dios que me hace feliz todos los días. Miren la diferencia en mi antes y después. Solo Dios puede hacer eso.

Juliana Furucho


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viernes, 29 de enero de 2016

Serie Mujer fuerte 8 - Supere su pasado



Aquí está el motivo de la debilidad de muchas mujeres, el pasado. Ellas cargan el pasado consigo, no consiguen desprenderse de él, dicen que odian su pasado, no tienen buenos recuerdos pero al mismo tiempo se rehúsan a abandonarlo, él las persigue, está atrapado en sus pensamientos como una garrapata que chupa toda su energía y perspectivas de futuro.
Muchas han sido esclavas sin saber, esclavas de sí mismas, de su pasado. Sé que no es agradable hablar del pasado cuando éste trae malos recuerdos, pero para poder proyectar el futuro, necesitamos arrancar las malas raíces que cargamos de él.

 Tal vez usted está siendo prisionera de un mal sentimiento por causa de algo que sufrió, tal vez son miedos, complejos, falta de perdón, o hasta voluntad de morir, parece que la vida ya no tiene color para usted.
Tal vez tuvo una mala experiencia y ahora usted se cerró, no confía en nadie, no tiene amigas, se tornó amargada, desagradable, áspera ¿Será que vale la pena dejar que el pasado sea parte de su vida? Parece que son más las pérdidas que las ganancias, ¿no le parece?
Jesús dijo:
“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.  Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.” (Mt 11.28-30)
Libérese de ese peso mi amiga, deje su pasado en el lugar que le corresponde, el pasado.
Necesito que usted responda las siguientes preguntas abajo, en los comentarios:

¿Qué es lo que usted aún no resolvió de su pasado, qué carga hasta hoy y la hace esclava de esos sentimientos?
¿Eso le ha hecho bien o mal?
¿Qué hará al respecto?

¡Es momento de dar un basta! Esos recuerdos, sentimientos y todo lo negativo que el pasado le trae, tiene que ser expulsado en este momento, en el caso contrario usted seguirá siendo débil.
No permita que su pasado comande su presente y su futuro.
Cuando piense en sus experiencias pasadas, intente reconocerlas como una fuente de aprendizaje, no como una vulnerabilidad. Situaciones difíciles y estresantes pueden enseñarle a ser más fuertes en el futuro.
Recuerde que todas las dificultades que usted enfrentó fueron experiencias de aprendizajes. Usted ya necesitó de fuerza y coraje para superar momentos difíciles; adversidades no son exactamente una novedad en la vida de nadie.
Para tornarse una mujer fuerte usted necesita superar, vencer su pasado y decidir mirar hacia adelante.



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jueves, 28 de enero de 2016

Sopas



Las sopas son ricas, leves y fáciles de preparar. Durante el invierno son tu mejor opción. A seguir mi receta favorita, ella es saludable porqué contiene jengibre y la cúrcuma  ambos son considerados antiinflamatorios y auxilian en la prevención del cáncer.  Y  como las zanahorias y las patatas dulces, que son ricos en vitamina A, potasio y fibra - todos los nutrientes que apoyan la limpieza natural. Sea creativa y experimenta con los vegetales o legumbres que ya tengas en casa. 
Receta:
3 - 4 cucharadas de aceite de oliva
5 zanahorias
1 manzana
2 camotes o batatas dulces (sweet  potatoes)
2 nabos
2 pulgadas / 2,5 cm trozo de jengibre
2 tazas / 500 ml de agua o caldo de verduras bajo en sodio
Media cucharadita de cúrcuma seca (dried tumaric)
Media cucharadita de albahaca (basil) fresca o seca, perejil o cilantro
Como preparar:
1.     Calentar el aceite de oliva en una olla grande a fuego medio.
2.     Añadir las zanahorias picadas, batatas, manzanas, nabos, jengibre,  sal y pimienta a la olla y continúe cocinando sobre medio durante 5 - 10 minutos después reduzca el fuego a medio / bajo y continuar la cocción hasta que los ingredientes se ablanden, aproximadamente  unos 45 minutos.
3.     Una vez que los ingredientes se suavizan, añadir agua o caldo de verduras (bajo en sodio) y continuar la cocción durante 5 - 10 minutos a fuego medio o hasta que la sopa está caliente.
4.     Retire la olla del fuego. Con cuidado, añadir la sopa a la licuadora o procesador de alimentos. Decorar con hierbas frescas o secas y servir. Buen provecho.

Hasta la próxima.


Cecilia Fernandes

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martes, 26 de enero de 2016

Secretos de una hija de pastor 2 – El bullying




Después de todos aquellos acontecimientos, mi padre fue invitado para ir a la Iglesia  Universal. Él se entregó de verdad, se convirtió, luchó por la conversión de mi madre; nuestra familia fue restaurada, la felicidad entró a nuestro hogar y luego los dos fueron levantados a obreros. No mucho tiempo después, mi padre, con dos hijos pequeños, fue llamado para dejar sus buenos trabajos, su vida confortable para ser pastor auxiliar, apenas siervo sin saber a dónde viviría o para dónde iría, apenas servir a Jesús. Él aceptó. Una nueva lucha comenzaría para mí.

Cuando comencé a estudiar, en la primaria, era una escuela pública en Brasilia, la profesora no me quería mucho porque ella sabía que yo era hija de un pastor de la Iglesia Universal. Ella era muy grosera conmigo, me trataba muy mal. No me gustaba ir a la escuela a causa de ella. Luego al tiempo nos mudamos de ciudad y fui a otra escuela pública. Allí el bullying no era más con la maestra y si con mis compañeros. Eran muchos los apodos que me daban a causa de mis ojos achinados. Lo que más escuchaba era “Sal de aquí Jaspion (un luchador japonés que pasaban en la TV en aquella época), yo no quiero estar cerca de la japonesa, no eres de aquí…” Y casi nadie quería ser mi amiga. Yo prácticamente quedaba solita en la escuela, hasta porque muchas de las veces me cambiaba de colegio en la mitad del año, donde los grupitos ya estaban formados y yo acababa aislada.

En 1995 mi padre fue enviado por la Iglesia a abrir una en Japón, a causa de nuestra descendencia japonesa. Cuando llegué allí, con 11 años, las cosas no fueron diferentes. Los insultos y palabras negativas, las miradas de disgusto y desprecio de todos sólo aumentaban. Ahora el bullying no era porque mi padre era de la Iglesia Universal, sino porque yo era brasilera. De nuevo nadie en la escuela quería ser mi amigo. Los insultos más leves eran “fea y gorda”. No voy a escribir todos porque no vale la pena. Todos los días yo oía palabras muy feas y negativas que me hicieron muy mal. Por más que yo intentaba ignorarlos y hasta defenderme, cada vez que yo oía que era fea, yo sangraba por dentro cada vez un poquito más. Yo lloraba mucho en mi habitación, no quería de ninguna manera ir para la escuela, y como no sabía hablar bien el japonés yo no podía defenderme bien y por no tener a nadie que me ayude, como una amiga, eso me afectaba aún más.  Todas aquellas palabras comenzaron a tener un efecto muy negativo en mí. Comencé a hacer dietas alocadas para adelgazar y tener el cuerpo igual al de los japoneses, quedar bieeeeeen flaquita, corría y quería a todo costo ser igual a ellas. Yo me veía fea, gorda, burra, creía que nunca tendría un novio porque nadie jamás se interesaría en mí, y así terminé siendo una persona cerrada, amarga, de mal genio, rebelde y llena de complejos.

Sí, yo era una hija de pastor, pero sólo Dios sabe cuanta amargura, rencor y hasta deseos de morir yo tenía dentro de mí. No aguantaba más tanto desprecio, tanto disgusto. Lo peor de todo es que yo descargaba mi rabia con mi hermano, mi madre y hasta con mi padre… pero nunca les conté a ellos nada de lo que me pasaba. Gran error mío. Lo que más me dolía era saber que mi hermano también sufría bullying en la escuela de él y yo no podía hacer nada… hasta peleé con un joven de la escuela de él, pero mi frustración era saber que yo no estaba con él todo el tiempo para poder defenderlo. Podían hasta hacer bullying conmigo, pero no aceptaba que mi hermano sufriese lo que yo sufría, eso me dolía de más.

Mi mayor rabia era saber que mi hermano y yo estábamos pasando por todo eso, no por una elección nuestra. El diablo colocó en mi cabeza que era culpa de la Iglesia, que si no fuera porque él era pastor yo no estaría en Japón, no estaría pasando por todo aquello y la rabia contra la Iglesia Universal comenzó a crecer dentro mío. Pero la raíz de mi problema no era el bullying que sufrí desde la primaria, yo tenía otro problema interior que yo quería esconder, quería olvidar…
Continúa la semana que viene, tenemos otro encuentro marcado ¿si? Dios las bendiga. Kisses

Juliana Furucho

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domingo, 24 de enero de 2016

Serie Mujer Fuerte 7 – Conozca su verdad


Hoy vamos hacer un test de autoconocimiento, esta parte no siempre es fácil, muchas mujeres tienen miedo de conocerse, saber lo que realmente está dentro de sí mismas y enfrentar eso de forma eficaz.
Pero para ser fuerte usted tendrá que embarcarse en el propósito de conocer su verdadero yo, comenzando desde sus principios y valores, aquello en lo que cree, lo que la anima y lo que la deja triste, lo que la conmueve.
Esto es necesario para tornarse fuerte, sólo conociéndose a sí misma usted tendrá la condición de hacer cambios que a vecen necesitan ser radicales.
Responda las siguientes preguntas (para sí) con sinceridad, para que a través de las respuestas puedas detectar cuánto te conoces:
       ¿Cómo se califica a usted misma?
       ¿Carga muchas dudas?
       ¿Muchas veces queda triste, sin saber por qué?
       ¿Es agobiada por pensamientos negativos?
       ¿Fácilmente se enoja o se irrita?
       ¿Su sentimiento de culpa, inhibe sus acciones?
       ¿Hace auto-sabotaje a los objetivos que se propone?
       ¿Cuándo surgen dificultades en su vida, usted  las enfrenta o se desanima porque piensa que no va a conseguir resolver el problema?
       ¿Se victimiza por los acontecimientos del pasado?
       ¿Tiene dificultad en expresar sus sentimientos, con miedo de ser herida?
       ¿Siempre está a la defensiva, pues es un modo de  protegerse?
Usted acabó, y a través de sus respuestas, de conocer su verdad, no se desespere si el test no fue tan positivo como imaginaba.
Ahora es hora de cambiar esa situación, usted ya sabe lo que está dentro de sí misma  y será más fácil tomar actitudes y luchar contra todo lo que la hace débil.
A partir de hoy reaccione diferente, sus reacciones deben ser controladas por su “cabeza”, evite al máximo recurrir al corazón.
Existen personas que son 100% emoción y por eso son débiles, aprenda a estar  por encima de su corazón y que su mente tome el control.
Usted lo logra cuando su vida y sus pensamientos están en Dios, es una cuestión de decisión, lo que determinamos sucede.


Y entonces ¿qué es lo que descubrió?

Lea los anteriores aquí.

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