domingo, 5 de marzo de 2017

Cuando a usted le gusta lo que a Dios no le agrada



En toda relación, cuando los gustos difieren, entonces hay una discordia y uno de los dos deberá ceder para negar la propia voluntad y satisfacer a otro.
Con Dios no es diferente, usted puede tener un deseo que Dios no aprueba, pero en este caso tiene que rendirse a la voluntad de Dios y no Él a la suya. Al final, Él es Dios y nosotros precisamos estar sujetas a Sus normas, si queremos ser beneficiados de todas las bendiciones que Él nos ofrece.
Es difícil comprender cuando la persona afirma querer agradar a Dios pero siempre coloca su voluntad personal por encima de la de Él.
Eso es carne y no proviene de un espíritu quebrantado ni sumiso a Dios.
Por ejemplo:
·      Usted sabe que su manera de vestir no está de acuerdo a la voluntad de Dios, pero le gusta demasiado las prendas que usa y no quiere renunciar a ellas. Al final, le han traído algunas alegrías, los muchachos la notan más, le silban cuando pasa y eso le hace sentir linda y deseada.
·      Usted está de novia con un muchacho incrédulo que la influencia de manera negativa en su fe, ha desagradado a Dios con esa relación. Pero usted lo ama tanto que no soportaría estar sin él.
·      Usted conserva amistades que están yendo en una dirección totalmente contraria a aquella que usted desea seguir, pero continúa con ellas, colocando en riesgo su fe y salvación.
·      Usted mira cosas en la TV o en internet, que contaminan su fe, pero es más fuerte que usted.
·      Usted hace cosas equivocadas aun teniendo la consciencia  de que entristece a Dios. Pero a usted le sigue gustando eso que a Dios no le gusta, eso significa que aun Dios no es el primero en su vida y que usted vive ajena a Su voluntad.


Cuando sus gustos, deseos y actitudes no están de acuerdo con la voluntad de Dios, usted precisa entregarse, conocerlo, para entonces tener fuerzas de negar su voluntad y hacer la de Él.
Usted  necesita gustar de aquello que a Dios le gusta, sólo así su vida será bendecida y  protegida por Él.
Piense si ha valido la pena que su voluntad prevalezca, ¡recuerde que para cada actitud hay una consecuencia!

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4.7

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” Gálatas 6.8

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