viernes, 27 de marzo de 2015

Entre el Altar y el oro


Muchos siervos del altar, que entregaron sus vidas al servicio de Dios para salvar almas, desviaron los ojos de su objetivo inicial y aceptando una propuesta del diablo dieron más valor al oro que al altar.
Se deslumbraron con el brillo que este mundo ofrece y el lugar que antes representaba todo en sus vidas, ahora no representa nada.
El diablo intentó lo mismo con el Señor Jesús, para que El desistiera de su misión de salvar a la humanidad, usted y yo, estamos incluidas en ese plan de salvación, imaginen si El hubiese aceptado la propuesta del diablo, ¿Que sería de nosotras? Veamos la propuesta osada del diablo a Jesús:
 "Luego lo llevó el diablo a un alto monte y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Le dijo el diablo: A ti te daré todo el poder de estos reinos y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada y a quien quiero la doy. Si tú, postrado, me adoras, todos serán tuyos."  Lucas 4:5-7
Satanás paga lo que sea necesario, él ofreció todo para "comprar" a Jesús. Si hubiese un precio por el cual usted desobedecerá a Dios, tenga certeza que el diablo está dispuesto a  pagar. 
 El diablo ofrece cosas atractivas a los ojos, para muchos el dinero, los bienes materiales, la posición y la fama son muy atractivos. Jesús rechazó todo eso, jamás perdió el foco del altar para desear el oro. Hoy Satanás hace lo mismo con los siervos de Dios. Exactamente como tentó a Jesús para corromper su misión y ganar poder a través de medios carnales, así él tienta en estos días y muchos han caído escogiendo abandonar el altar y yendo atrás del oro.
Todo comienza con un pensamiento que el diablo sopla, la persona lo alimenta y termina ejecutando aquella sugestión del mal que es para su propia destrucción.
El usa argumentos inteligentes, pero nunca se olvide, siempre la intención es hacerle mal y desviarle de su propósito de ganar almas robándole hasta su propia salvación.
No se distraiga con el sonajero del diablo, si usted lo mira y le da atención, es porque sus intenciones ya no son puras, si usted se atreve si quiera a pensar en la posibilidad de aceptar el oro y dejar el altar es porque su interior ya está corrompido.
Solo me resta dejar una palabra:
 
"Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros." Santiago 4:7.

¿Y usted permanece en el altar o sus ojos ya están fascinados por el oro?

2 comments:

Maria Torres dijo...

El diablo conoce bien nuestros gusto y nuestras debilidades . Si no vigilamos el sabe por donde entrar. La obra de dios y nuestra salvación no puede tener un precio. Porque el precio mayor lo pago Jesus en la cruz por todos.

Arlene Herley dijo...

Es muy importante estar atentos a las acechanzas del diablo, ya que siempre trata de desviar nuestra atención por el altar, por lo que hay que estar vigilando en todo momento por la salvación y también estar pendientes de ganar almas.

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