miércoles, 8 de febrero de 2017

¿Qué hacer en el Ayuno de Daniel?


“Después llegaron a Jericó. Más tarde, salió Jesús de la ciudad acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino. Al oír que el que venía era Jesús de Nazaret, se puso a gritar:
―¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!
Muchos lo reprendían para que se callara, pero él se puso a gritar aún más:
―¡Hijo de David, ten compasión de mí!
Jesús se detuvo y dijo:
―Llámenlo.
Así que llamaron al ciego.
―¡Ánimo! —le dijeron—. ¡Levántate! Te llama.
 Él, arrojando la capa, dio un salto y se acercó a Jesús.
―¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó.
―Rabí, quiero ver —respondió el ciego.
―Puedes irte —le dijo Jesús—; tu fe te ha sanado.
Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino.”
  Marcos 10.46-52

Al leer este pasaje, tal vez nos parezca una historia común de alguien pidiendo ayuda, un ciego a la vera del camino mendigando. Pero al prestar atención en las entrelíneas, podemos absorber mucho de estos pocos versículos y así ver cómo debemos actuar:

 1.  Tomar una actitud – El ciego vio en aquel momento la oportunidad de cambiar de vida y no iba a desperdiciarla. La vergüenza no lo iba a impedir, ni tampoco la reprensión de la multitud que seguía a Jesús, pues él no estaba haciendo nada errado, él tenía fe y quería un milagro. Cuando estamos en el camino cierto y deseando las cosas correctas, luchamos hasta el fin y no dejamos pasar las oportunidades. Es por eso que usted no debe dejar que nada le impida participar de este Ayuno de Daniel. Luche por aquello que usted quiere, el Espíritu Santo.

2. Perseverar – Aunque todos le mandaban a callar, el ciego seguía clamando aún más, él no se intimidó ante las palabras negativas, de derrota. Cuando usted quiere algo de verdad, usted va por ello hasta el fin. El ciego podría haber pensado, “grité una vez y Jesús no me prestó atención, mejor hago silencio”. Hay veces que Dios quiere ver si usted cree realmente. Haga el ayuno hasta el final, no desista por el camino, pues quien desiste nunca alcanza nada.

3. Llamar la atención de Jesús – El ciego no veía, pero hizo algo por sí mismo. Él clamó tanto que Jesús, viendo la fe y determinación de él, lo mandó a llamar. Si usted quiere realmente el Espíritu Santo, tiene que llamar la atención de Dios con su fe y con el cambio de sus actitudes. El Ayuno de Daniel es una manera de hacer eso.

4. Desapegarse – Como sabemos, los mendigos acostumbran a tener por lo general una capa que utilizan para llevar ropa de abrigo y también para extenderla en el suelo y allí recibir limosnas. Cuando Jesús lo llamó, él tenía certeza que su vida nunca más sería la misma. Al dejar la capa atrás, él probó con su fe que no iba a precisar más de ella, pues él iba a ser curado. Dejó atrás todo lo que poseía de mayor valor, se desapegó de aquello ¿Usted desea vivir en novedad de vida? Tendrá que desapegarse de su orgullo, de su vergüenza, timidez, posición, vida errada, todo eso deberá quedar atrás.

5. Ser decidida – Jesús sabía que él era ciego, aun así Él le preguntó qué milagro quería, a lo que él respondió: “quiero ver”. En el mismo instante el milagro sucedió y él siguió a Jesús por el camino, no estuvo más junto al camino, pues su fe lo sacó de aquella situación. Jesús sabe que usted quiere y precisa del Espíritu Santo, aun así usted debe buscarlo, hacer su parte y el milagro va a suceder.

¡Si le ayudó, deje su comentario y comparta el post!
Dios bendiga a todas, seguimos juntas.

Tânia Rubim




2 comments:

naiara estefania novelli dijo...

gracias señora Tania, muy importantes sus consejos.<3

Oralia Morote dijo...

Gracias Sra.Tania muy fuerte..

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