domingo, 12 de junio de 2016

Ejemplo de siervo – Él no se justificaba




Entonces unos decidieron dar este falso testimonio contra él:
 —Nosotros le oímos decir: “Destruiré este templo hecho por hombres y en tres días construiré otro, no hecho por hombres.”
Pero ni aun así concordaban sus declaraciones.
 Poniéndose de pie en el medio, el sumo sacerdote interrogó a Jesús:
—¿No tienes nada que contestar? ¿Qué significan estas denuncias en tu contra?
 Pero Jesús se quedó callado y no contestó nada.
—¿Eres el Cristo, el Hijo del Bendito? —le preguntó de nuevo el sumo sacerdote.
 —Sí, yo soy —dijo Jesús—. Y ustedes verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y viniendo en las nubes del cielo.
—¿Para qué necesitamos más testigos? —dijo el sumo sacerdote, rasgándose las vestiduras— ¡Ustedes han oído la blasfemia! ¿Qué les parece?
Todos ellos lo condenaron como digno de muerte.” Marcos 14:57-64


Jesús, siendo falsa e injustamente acusado, no abrió la boca para justificarse contra aquellas injurias, Él no estaba preocupado en  probar nada para nadie, pues confiaba que Dios era quien Lo justificaba. Mientras lo cuestionaban acerca de quién era, Él respondió con la verdad.
Ahora, imaginen la escena si delante de la situación Jesús quedara alterado y comenzara su defensa diciendo “Yo no hice nada de eso; Yo sólo he ayudado a las personas; ellos son unos mentirosos, no les agrado y por eso inventan esas cosas; son unos endemoniados; que caiga fuego del cielo y los mate a todos.” No imaginan una escena así ¿No es así? Pues así es, pero ¿será que no es así que han actuado delante de situaciones similares?
En la Obra de Dios con certeza usted también pasará por injusticias, malos entendidos o hasta falsas acusaciones.
En esos momentos muchos se rebelan, quieren defenderse, hacer justicia con sus propias manos y hasta lanzar plagas contra quien levantó tamaña falsedad.
Quedan desesperadas, angustiadas y hasta  desconcertadas, pues al final de todo ser acusada por algo que no cometió duele en el alma. Jesús pasó por eso y se mantuvo callado.
Siempre que la persona quiere justificarse en medio de su desesperación, es lo mismo que dejar a Dios de lado y tomar el frente de la situación. Lo contrario a confiar y dejar todo en las manos de Dios, dejando que Él la justifique.

Es evidente que cuando se le pregunta, ella responderá con la verdad, como hizo Jesús, de otro modo usted tendrá que saber esperar en Dios, aunque durante esa espera usted sufra, pase vergüenza, se sienta humillada, reciba  miradas de juzgamiento o desprecio, tendrá que ser fuerte para enfrentar.
Si durante el proceso usted siente rabia, frustración, se siente cansada, piensa que Dios está lento, que nada sucede; usted demuestra una vez más que no confía.
La realidad es que usted no entrega el control en las manos de Dios, usted quiere conducir y  ya se ha estrellado.
¿Cómo ha reaccionado ante las acusaciones e injusticias? ¿Usted conoce a quién está en el control de todo?
 Deje su comentario y sea sincera en su respuesta, este ya será el primer paso para reconocer, llamar las cosas por su nombre, y entregar de una vez el control de su vida a Dios.

8 comments:

Diana Paola Robles Ardila dijo...

Nuestra naturaleza lleva a que siempre queramos tener la razón y queramos quedar bien delante de las personas, sin embargo a veces lo único que esto logra es traer roces innecesarios, problemas mayores que se hubiesen evitado si uno simplemente hubiese guardado silencio.

Anónimo dijo...

en estos momentos limites nuestra fe es probada.
por naturaleza queremos siempre aclarar todo y justificar porqué paso tal cosa. Pero esto es nuestra naturaleza humana, cuando aceptamos al Señor Jesús también adoptamos sus formas. o sea el en una situación de limite no se justifico porque entendía que la justicia venia de la mano de Dios.
Gisel Tatiana

Anónimo dijo...

Pasamos momentos de injusticias, por algo que no cometimos y normalmente nuestra reacción es en defendernos y no sabemos esperar en Dios que en su debido tiempo va a mostrar que no fue como decían que era

andrea rodriguez dijo...

Es natural que cuando pasamos injusticias querramos defendernos y tomar cartas en el asunto,pero ahí es donde debemos confiar en Dios.Si somos injusticiados Dios sera quien nos defienda y demuestre la verdad.
Debemos tomar calma y poner todo en manos de Dios,Dios no desampara al siervo que le honra y es fiel.

Anónimo dijo...

Hola Sra. Tania es normal pasar por injusticias pero es necesario que pasemos por esa situación, para probarnos a nosotros mismos, ahi es cuando se ve si uno es de Dios.
Marcela Lopez.
Buenos Aires.

Anais Castro dijo...

Buenas Tardes señora¡¡ lo mejor en lo momentos de injusticia es no querer defenderse, sino dejar por mas que duela que se dificil pero lo mejor en ese momento es mirar para Dios y dejar que el la Justifique porque la justicia es de El.

Ana yamileth Robledo. dijo...

siempre queramos tener la razón y queramos quedar bien delante de las personas, sin embargo a veces lo único que esto logra es traer roces innecesarios, problemas mayores que se hubiesen evitado si uno simplemente hubiese guardado silencio.

valeria grillo dijo...

Jesus no estaba preocupado en probar nada para nadie, pues confiaba que Dios era quien Lo justificaba.por eso mismo debo esperar callada sin esperar justificarme en los momentos de injusticias y malos entedidos.

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