martes, 5 de abril de 2016

Secretos de una hija de pastor 12 – La nueva vida



 Luego que me casé, fui para Puerto Rico con mi esposo. Dejé atrás a mi familia querida e inicié una nueva etapa en mi vida. Por más que tuviera una idea acerca de la vida de una esposa de pastor, ahora yo lo estaría viviendo por mi cuenta.

Cuando llegué a Puerto Rico, sentí maripositas en el estómago, pues estaría conociendo y conviviendo con otros pastores y esposas que nunca antes había visto. Era un país diferente. Idioma diferente, costumbres diferentes y un marido con el que aún yo me tenía que adaptar. Recuerdo que muchas noches lloré en mi habitación por extrañar a mi familia, y en aquella época no había WhatsApp o Facebook para poder sentirnos más próximos. Las llamadas telefónicas eran muy caras y no podía llamar siempre.

En la Iglesia también fue una lucha. No sabía hablar español y no conseguía atender a las personas en la Iglesia, no las entendía y ellas mucho menos a mí. Fue muy difícil para mí pues yo quería continuar haciendo lo que hacía en Brasil, cuidar el pueblo, atender, orar…pero el idioma era una barrera para mí. Pero no acepté esa situación. Comencé a hablar con mi esposo en español y aunque hablara mal, él hablaba y me corregía. No quedé con miedo o vergüenza de equivocarme. Hasta cuando iba al mercado o por la calle, yo intentaba hablar y aun equivocándome yo no me avergonzaba cuando las personas me corregían.  Me esforzaba para prestar atención cuando mi esposo hablaba y siempre le preguntaba lo que yo no entendía. Hasta con él era divertido hablar, pues yo hablaba portugués y él me respondía en español y a veces no entendía nada de lo que él me pedía, imagina que él me pedía una torta y yo le llevaba galletas jaja.

Después de algunos meses, fuimos transferidos para Nueva York en medio del invierno. Puerto Rico es caribe, clima tropical, mucho calor, y además me recordaba al clima de Rio de Janeiro, no lo extrañé cuando  llegué allí, pero al llegar a Nueva York la temperatura estaba cerca de los 0°C y no teníamos ropas de abrigo apropiadas.  Mi esposo y yo temblábamos del frío. Viajábamos en tren para ir a la iglesia, bajo la nieve.  Salíamos para evangelizar y era tan frío que no sentía los dedos o la punta de la nariz y orejas, pero estábamos felices, evangelizando y ganando almas para Jesús. Después de algunos meses en NY fuimos transferidos a Chicago, más frío todavía. El viento y la nieve eran tan intensos que salir para evangelizar y hablar alguna cosa era una tarea muy difícil, pues la boca se congelaba y los movimientos se tornaban lentos, dificultando el habla. Aún con mucha ropa de frío, guantes, gorro para el frío, botas, bufanda, el frío aún penetraba dentro de la ropa.

En cada lugar que pasamos, hubo luchas, pero cuando vamos para donde Dios nos manda de todo nuestro corazón, mirando sólo para Jesús y las almas que están allí esperando que las alcancemos, conseguimos superar todas las adversidades y adquirimos  experiencia, y así Dios honra. Cada lugar que pasé, cada dificultad que enfrenté, cada lágrima derramada, cada desierto superado, le doy gracias a Dios, pues sé que sumaron para nuestro crecimiento y madurez espiritual. No digo que fue fácil, porque no fue, pero sé que fueron necesarias y hoy cuando miro para atrás, recuerdo cada momento maravilloso que pasé, las personas de cada Iglesia, las vidas transformadas, los rostros alegres, las amigas que conocí y el nombre de mi Señor siendo glorificado, ¿existe algo mejor que eso? Sin duda alguna, servir a Jesús es la mejor cosa que una persona puede hacer. Soy grata a Dios por haberme escogido y hoy tener ese privilegio de servirlo.
Bueno, nos vemos la semana que viene. Un beso grande y que Dios las bendiga.
 Juliana Furucho

14 comments:

Yuniett Martinez dijo...

Hola buenos dias, estas palabras me hacen reflexionar una vez mas que la obra de Dios es maravillosa, y no importan las dificultades, lo que mas importa es ganar almas para nuestro Señor y eso nos deja un lindo sabor en nuestras vidas.

Neiry Ideth Estan Matute dijo...

Hola Buen dia, me agrado mucho este articulo.. realmente pude lograr entender la Humildad que Usted tenia para aprender a pesar de la adversidad, y eso que uno que sirve a Dios, se en cualquier area, si uno es Humilde en aprender Dios siempre estara hay para ayudarno.

Liz dijo...

Realmente servir a Dios es un privilegio, pues muchas veces yo no me sentí capacitada para ser una obrera, hasta porque no quería ser una igual del montón, pero el querer puede más que otra cosa, y yo quería por creo que Dios me escogió aún con tantos errores que cometí en el pasado y que tal vez aún cometo Dios tiene misericordia de mi y me ama tanto que se que la bendición que me de en el Altar será el quien va a escoger la persona adecuada para mi vida, pero que principalmente tema a Dios para poder algún día (que solo el sabe si soy merecedora) ser escogida para hacer su obra en el altar :)

Rosa Perez dijo...

Lo que yo aprendí de este pasaje fue muy cierto y me iso pensar muchas cosas en el servir a Dios en el altar es algo muy serio que no cualquier persona puede hacer . Uno tiene que ser preparado para lo que viene un siervo de Dios porque al cualquier momento puedes estar llamada o llamado a otro lugar y no importa de nada Solo nos tenemos que preocuparse de las almas y para glorificar a Dios es duro sí pero yo aprendí Dios nunca dijo que para servirlo iba ser fácil . Solo hay que confiar en él y obedecer y él hará lo demás .

Alanis Angelie dijo...

Fuerte eso Sra. Julianna servir a Dios en el altar es sacrificio más algo totalmente diferente. Es bueno servir a nuestro Señor donde sea y como sea!

Kiara Bautista dijo...

Wow muy fuerte este mensaje pues nuestro yo no quiere sacrificar a nosotros los seres humano nos gusta facilidades y comodida pero cuando entregas tu vida en el Altar ya deja de ser tu vida y pasa a vivir la vida que Dios tiene para ti fue una lucha y siempre sera cuando servimos a Dios pero la victoria es segura muchas gracias señora Juliana por compartir esa experincia.

Dayana Fernandez dijo...

Cuando conocimos al Señor Jesus lo aceptamos, y nos comprometimos a servirle de todo corazón. Muchas veces servirle al Señor Jesús no es nada fácil afrontamos muchas dificultades, adversidades, problemas etc, es un modo de madurar espiritualmente no es fácil pero se gane mucho con estas adversidades. Nos disponemos a enfrentar cualquier dificultad por amor y de esta forma agrando a Dios y creciendo más con el.

Diana Acosta dijo...

Cada lucha o desierto que pasamos es necesario para nuestra madurez y crecimiento espiritual, y así podremos ayudar a las personas cuando lo necesitan.

blenda dijo...

exelente mensaje señora la obra de DIOS es muy maravillosa mas muchas veses se enfrentan luchas que solo DIOS es con uno mas se save que no importa donde uno este DIOS nos capasita en cada momento de nuestra vida . gracias señora por compartir su su blog

Karina Lujano dijo...

Cada lucha que pasamos es necesario para madurar espiritualmente.

Karina Lujano dijo...

Cada lucha que pasamos es necesario para madurar espiritualmente.

Camila Díaz dijo...

Excelente testimonio, Dios honra a los siervos y siervas que se entregan al 100% mirando únicamente al Señor Jesús.

Ana yamileth Robledo. dijo...

Cada lucha y desierto que pasamos es necesario para nuestra madurez,crecimiento espiritual, y así dar lo mejor de nosotros hacia los demas .

Anónimo dijo...

Hola Sra.muy buena su experiencia ya que nadie dijo que era facil hacer la obra de Dios.
Marcela Lopez.
Buenos Aires.

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