lunes, 16 de noviembre de 2015

¿Usted está dispuesta a pagar el precio de su integridad?



En un mundo perverso y con los valores perdidos, no se encuentran personas íntegras a montones, ¡tal vez hasta diríamos que sería como hallar una aguja en un pajar!
En este mundo del todo vale, con tanta competitividad y ganancia, importan más las conquistas personales que mostrarse firme e íntegro delante de las situaciones cotidianas.
Muchos piensan que se precisa mentir o engañar para “ganar” algo a cambio, o alcanzar sus objetivos, ¿cuál es el problema? Lo importante es el resultado final, es obtener lo que desean.
Tales personas pueden hasta recibir méritos o beneficios de los hombres, pero con Dios su crédito está totalmente sucio y manchado.
Infelizmente en la obra de Dios esto sucede también, ¿cuántos son los siervos que están dispuestos a mentir, engañar, aumentar, esconder, compactar y hasta halagar para recibir reconocimiento, promoción, título, responsabilidades mayores, etc.?
Personas que se “venden” para mantener un status, están decididas a lo que sea, no por amor a las almas, y sí por amor a sí mismas.

Pero como dice la Palabra de Dios: No hay nada escondido que no esté destinado a descubrirse; tampoco hay nada oculto que no esté destinado a ser revelado.” Marcos 4:22

Tales siervos no creen siquiera en esta palabra, no reconocen el peso y la veracidad de la palabra de Dios.
En el medio de este triste escenario, la pregunta que les hago es la siguiente: ¿Usted está dispuesta a pagar el precio de su integridad? ¡Pues es un alto precio!
¿O comenzaría a actuar erradamente para no sentirse excluida y de cierta forma perjudicada?
Tal vez usted no vaya  a recibir lo que el deshonesto recibe, no tendrá las mismas regalías, no tendrá la misma aceptación  y asenso, tal vez será visto como “pequeño” delante de los “grandes” hechos de lo deshonesto, pero tenga plena certeza de que delante de Dios usted es un gigante, su fe es inquebrantable, su corono es incorruptible.

¿De qué sirve tener todo este mundo a cuesta de comportamientos corruptos y perder su alma?
¿Será que lo que tenemos para conquistar aquí es mayor que nuestra salvación? Mil veces no.
Siga inmutable en su integridad, no quiera imitar el mal para también ser beneficiado en este mundo, su integridad tiene un alto precio, pues muchas veces será rechazada por parecer que no es tan eficiente como aquellos que engañan, pero no se deje llevar por pensamientos vanos.
Nuestra Tierra Prometida es el Reino de Dios y no la posición, títulos, dinero, fama, conquistas terrenales, eso es insignificante delante de nuestra salvación.
Cuide para nunca perder su  integridad y para nunca dejarse ilusionar con cosas perecederas.

Vea las palabras del Rey Asaf:
“Yo estuve a punto de caer, y poco me faltó para que resbalara.  Sentí envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de esos malvados.”
Salmo 73:2-3

Promesa de Jesús:
“Sin embargo, tienes en Sardis a unos cuantos que no se han manchado la ropa. Ellos, por ser dignos, andarán conmigo vestidos de blanco.”       Apocalipsis 3:4

Me gustaría mucho leer sus comentarios!
Dios las bendiga

1 comments:

Johana Villalba dijo...

Muchos piensan que se precisa mentir o engañar para “ganar” algo a cambio, o alcanzar sus objetivos, ¿cuál es el problema? Lo importante es el resultado final, es obtener lo que desean.
en la actualidad hay muchos siervos que prefieren agradar y servir a los hombres buscando una recompensa de ellos, pero el que sirve y agrada al Señor Jesús el es honrado por el Padre. tenemos que mantenernos vigilantes para no dejar de servir a nuestro Señor y pasar a servir a hombres.

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