martes, 24 de noviembre de 2015

Estoy desanimada



 Hola amigas, ¿todo bien? Estuve pensando estos días y noté que muchas jóvenes dentro de la Iglesia e incluso aquí en los comentarios, están desanimadas y desmotivadas, están poco a poco enfriándose en la fe y ¿por qué ha pasado eso? ¿Usted está así también?

¿Sabe cuando eso acontece? Cuando comenzamos a mirar para los lados al revés de enfocar nuestra mirada en Jesús. Así es, cuando vemos el impío prosperar, cuando vemos otras personas siendo bendecidas, cuando parece que para nosotras todo es más difícil, cuando parece que todos son bendecidos menos nosotras; cando vemos injusticias, cuando somos maltratadas… y muchas otras situaciones que pasamos y miramos para ellas y no para Dios. Cuando dejamos de confiar y tener la certeza de que Dios sabe de todas las cosas y no hay nada que pasa desapercibido delante de sus ojos, y luego comenzamos el cuestionamiento: ¿Por qué? ¿Por qué yo? Por qué ella? ¿Por qué eso? ¿Por qué aquello? ¿Y qué pasa? Nos entristecemos, obviamente.

¿Cuándo fue que Pedro hundió? Cuando miró para las olas. ¿Cuándo fue que David pecó? Cuando miró para la mujer de su ventana. Cuando miramos para los lados y vemos todo, menos Dios, es ahí que las emociones y sentimientos comienzan a hablar fuerte con nosotras y acabamos entristeciéndonos. El diablo también aprovecha la oportunidad para hacernos ver las cosas mayores que realmente son o nos hace ver cosas que no existen, pues sacamos conclusiones sin saber la verdad. Es entonces que viene la tristeza, decepción, sentimientos de injusticia, de rechazo, las dudas llegan, las oraciones pierden la fuerza, la fe disminuye, y cuando menos esperamos, estamos frías y desanimadas espiritualmente.

¿Y qué debemos hacer entonces? Poner la mirada en Jesús siempre. Esas situaciones arribas mencionadas siempre van acontecer, pero lo que hace la diferencia es nuestra reacción delante de ellas. Al revés de sentir envidia de los demás, indígnese en contra de su situación, vaya a los pies de Jesús, use su fe y luche. Al revés de reclamar y llorar, busque la solución de su problema. Su vida es el resultado de sus reacciones. Reaccione bien siempre. No se entristezca por ver los demás siendo bendecidos, alégrese por ellos y luche por su bendición también. Confíe en Dios, Él tiene lo mejor preparado para usted y use su fe.

Y si usted está desanimada, decida salir de esa situación HOY. Cambie su pensamiento, cambie su reacción, ponga en su cabeza el pensamiento de que usted es fuerte, que puede, que Dios es con usted y Él le bendecirá. Empiece ahora a pensar bien de usted misma, ore, alce la mano, amarre el diablo que quiere sacarte de la presencia de Dios, indígnese en contra del desanimo, lea la Biblia, vaya más veces a la Iglesia y recuérdese de no mirar para nadie ni para los errores de nadie, cada uno dará cuentas de sus actos delante de Dios, vaya a la Iglesia a dar su todo para Dios, para buscarlo y no para mirar para los demás, decida servirlo y Él te honrará.

Un beso grande a todas y nos vemos semana que viene. Dios las bendiga.  

Juliana Furucho

4 comments:

Mónica De Jesús dijo...

Muy buena palabra, me ayudó mucho! ¡Gracias!

margarita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Helena Rodrigues dijo...

Muy bueno

Anónimo dijo...

Ha en este momento yo me encuentro en esa situacion.Mis pensamientos no estan enfocados en Jesus y si en mis sentimientos y emociones.

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