viernes, 27 de noviembre de 2015

Experiencias del altar - ¡La elección cierta!



 "Hola amigas, mi nombre es Erica, y hoy hablaré un poco de mi experiencia sentimental.
Cuando llegué a la iglesia, a los 13 años de edad, una de las cosas que más demore en entregar en el altar fue mi vida sentimental, pero ¿sabe cuando llega aquel momento en que usted debe renunciar a todo para recibir el Espíritu Santo? Pues bien, ese día llegó para mi también, y allí en el altar hizo un pacto con Dios, y con mucho dolor me entregue 100% y decidí invertir en mi vida espiritual, confiando que Dios en el momento cierto bendeciría mi vida sentimental. Aprendí a ser feliz solita, comencé a invertir en mi interior y es claro que los cambios comenzaron a ocurrir, comencé a crecer espiritualmente, a desarrollar los talentos que eran confiados, y Dios pasó a tener la libertad para gastar mi juventud como Él quería.
Después de convertirme pasé a ser más cautelosa con mi vida sentimental, y aún más ya que mis objetivos pasaron a ser otros, pues yo quería servir a Dios en el altar, entonces cuando yo me interesaba por alguien, yo comenzaba a orar, observar, conocer antes de iniciar algo más serio, pues yo no quería quedar de novia con uno y otro (y vemos que eso es muy común en los días de hoy). Hay muchas jóvenes que parecen que están  probando la suerte, están de novias hoy con uno y mañana con otro, y eso es algo que no queda bien para ninguna.

Recuerdo que cierto día un joven se acercó a mí, diciendo que me estaba observando y que le gustaría orar por mí, yo le dije que no había ningún problema, podíamos orar y que uno observaría al otro, nada más que eso, y si fuera la voluntad de Dios, Él mismo bendeciría y todo sucedería naturalmente.
Él aceptó, no nos veíamos mucho, pues él estaba en otra iglesia lejos de la mía, pero siempre que tenía un evento especial lo veía. Yo observaba con los ojos espirituales, pues los físicos se deslumbraban con lo que veían, pero los de la fe no.
Él era una persona con una personalidad muy diferente a la mía, era muy áspero y rígido, tenía una manera soberbia de comportarse, hasta su manera de hablar era fuerte con las personas y eso asustaba un poco, eso me desagradaba bastante, pero yo seguía pidiendo para Dios que no me dejara ser engañada, y cuánto más pedía a Dios, Él me mostraba, hasta que decidí terminar ese propósito.
Un tiempo después conocí a mi esposo, él había llegado de otro Estado y teníamos un amigo en común.
Ese amigo un día nos presentó y desde el primer día la conversación fluyó de una manera sorprendente, parecía que nos conocíamos hacía mucho tiempo.
Él era muy comunicativo, igual a mí y tenía buen sentido del humor, parecido a mí también. Entonces yo sin percibir, comencé a hacer ciertas comparaciones.
Comencé a observarlo mucho, la manera en cómo él lidiaba con las personas, el comportamiento de él con sus compañeros de trabajo, la espiritualidad de nuestras conversaciones, la dedicación que tenía con su trabajo, en fin, cada día que pasaba me daba cuenta de que él era la persona que yo quería tener a mi lado.

Fue así que comencé un propósito con él, pues yo no quería errar, a pesar de que todo indicaba que éramos uno para el otro, no podía dejar de creer en el poder de la oración, al final siempre funcionaba.
Pasado unos 2 meses de observación mutua y de mucha oración, él se declaró hacia mí, pero en ese día también me dijo que había sido trasferido a otro país.
Y me preguntó si yo estaba dispuesta a esperarlo, pues no sabíamos cuándo él volvería para casarse, podría ser en poco tiempo o podría demorar unos años.
¡Y yo boba acepté!
Recuerdo como si fuese hoy, nuestro noviazgo fue oficializado un martes, y el miércoles él viajó, eso en una época en la que no existía facebook, whatsApp, Skype,  etc...
Él tenía que comprar una tarjeta telefónica para llamar a mi vecina, que en la época era la única que tenía teléfono en casa y cuando mi esposo llamaba, ella daba un grito tan grande que toda la calle quedaba sabiendo que mi novio me estaba llamando.
Pero, a pesar de la distancia, yo nunca dude de que era de Dios, porque a pesar de no conocernos tan bien, lo poco que convivimos dio para ver que él era temiente y tenia los ojos en los mismos objetivos que yo, y aún él estando lejos yo quise conocer a su familia para saber un poco de cómo él era como hijo, hermano y etc…

También comencé a hacer la Terapia del Amor, pues siempre tenía aquellas “amigas” que me decían que yo iba a demorar años para casarme, pues teníamos algunas compañeras que estaban pasando por esa situación, pero yo sabía bien dentro mío que conmigo sería diferente, entonces seguí dando mi mejor en la obra de Dios, seguía sirviendo a mi Dios sin dejar la ansiedad invadir mi ser.
Y gracias a Dios, después de 9 meses mi príncipe volvió para buscar a su princesa, pero no fue de caballo blanco no gente, fue en avión.
Nos casamos y rápidamente regresamos para dar continuidad a la misión que le había sido confiada, pero que a partir de entonces él ya no estaría solo, pues tendría a su lado una auxiliadora, y hoy tenemos 16 años de casados unidos en un mismo propósito.
Entonces amigas, hoy puedo decir que si hice la elección cierta, aun siendo un noviazgo a larga distancia, sé que era poco el contacto pero ¡teníamos mucha fe!
Usted apenas tiene que estar dispuesta a ser llamada de loca, pero sabemos que la fe es locura para aquellos  que no creen.
Y si usted cree que es de Dios, no importa cuán lejos estén, sea fiel a Él, siga dando su mejor, ¡que en el momento cierto Él bendecirá!"

5 comments:

margarita dijo...

es si señora el justo por su fe vivirá.

margarita dijo...

es si señora el justo por su fe vivirá.

Derlin dijo...

Muy fuerte, muchas gracias, yo también tengo certeza de esa bendiocn en mi vida, yo lo lograre y van a venir dificultades mas yo tengo que permanecer bien firme confiante en Dios como también asciendo su voluntad y siendo fiel porque yo tengo certeza que el hombre de Dios para mi esta llegando pero tengo que usar mi fe y siempre orar.

Evelyn Marlen dijo...

Gracias por compartir este testimonio es muy fuerte más así es hay que vivir por la fe.

evelyn vargas dijo...

Nuestra prioridad siempre es colocar a Dios en primer lugar, y así que El ha de cuidar de uno y de nuestra vida sentimental.Y es cierto Sra la dirección que pedimos a Dios mediante nuestros propósitos de oracion no fallan.

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