martes, 19 de mayo de 2015

¡Vivo cansada, frustrada y enojada!


 ¿Ya paro a pensar cuán difícil es para el ser humano reconocer sus errores y desaciertos?
Normalmente encontramos rápidamente un culpable y queremos justificar nuestras actitudes equivocadas con la conducta de las otras personas; -ah yo actúo así porque él no me da atención; -yo soy agresiva porque ella me lleva al límite; -yo hice eso porque me provocó, yo no soy así; etc.
Tal vez le parezca familiar algunas de esas frases, la mala noticia es que mientras usted viva dando excusas por su mal comportamiento, o afirmando que el mismo es influenciado por el mal comportamiento de terceros, usted nunca cambiará.
Las reacciones normalmente son: negar, justificarse, dar una nueva interpretación a sus actitudes; lo que en la realidad significa que ha estado siendo dirigida por la carne y no logra dar nombre a las cosas por lo que son, o sea, llamar al error de error, al pecado de pecado, al fracaso de fracaso.
Mientras usted viva así, estará impidiendo a Dios que se envuelva en su vida, está negándose a aprender y crecer con cada experiencia.
Por ese motivo usted vive lanzando golpes al aire, no enfrenta sus errores, no oye la voz de Dios, no pide dirección, es impulsiva, terca, y así sus sueños se desvanecerán.
Siente bronca, frustración, está cansada, parece que Dios está lento, que nada sucede; y una vez más usted intenta forzar las cosas con la fuerza de su brazo, pero es una tentativa frustrada.
La realidad es que usted no entrega el control en las manos de Dios, usted quiere conducir y se ha estrellado.
¿Usted ha visto que no avanza, sus planes dan errado y ha estado actuando por la carne?
Por ese motivo puede ver que todo salió mal, las cosas no fluyen, todo es forzado.
Cuando usted permite que Dios tome el control, todo fluirá naturalmente.
¿Cree que hice un relato de su vida? ¿Es exactamente así que ha estado sucediendo? ¿Cómo ha reaccionado y quién está en el control de todo? ¿Usted o Dios?
Deje su comentario y sea sincera en su respuesta, este ya será el primer paso para reconocer, llamar a las cosas por su nombre y entregar una vez por todas el control de su vida a Dios.
Si le ayudó, comparta en sus redes sociales.

¡Besos a todas!

3 comments:

Johanna Cabello Guardiola dijo...

Cuando Dios dirige nuestra vida todo sale perfecto.

Ana Paula. dijo...

Muchas veces quise hacer todo a mi manera, incluso me enojaba y maltrataba a las personas que querian ayudarme y hacerme entender que actuaba mal, hasta que comprendi que si no dejaba a Dios tomar el control de mi vida y hacer las cosas a su manera nunca iba a avanzar en nada...

Johanna Servodio dijo...

Reconozco que a veces quise hacer las cosas con la fuerza de mi brazo, dejando que la ansiedad me domine. Hasta que entendi que si yo no dejaba todo en las manos de Dios nada iba a dar cierto!

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