miércoles, 3 de junio de 2015

¿Qué hacer?


Hola queridas, estamos de vuelta por aquí, no deje de acompañar nuestros dos últimos posts, pues son continuos uno de otro. Con su seguimiento usted se identificará con muchas situaciones vividas por mí.
Como hablé en el último post, ella iba creciendo con inseguridad, pero sin traumas, por los menos no era visible eso en ella.
Siempre tuvimos la consciencia de contarle la verdad, con el fin de que entendiese y no le causara dolor, pero eso no fue posible pues su padre comenzó a exigirle que fuese con su madre biológica con el fin de convivir con su hermana más grande, quien sólo le llevaba un año de diferencia. La madre no quería saber nada, ya que nunca más había visto a la pequeña, y el padre tampoco nunca quiso saber nada de ella, pues nunca colaboraron con absolutamente nada, sólo le gustaba perseguirnos sin pensar en el dolor que causaban a su propia hija. En esas idas cada fin de semana, en las que nosotros mismos la llevábamos, ella comenzó a confundirse por no entender lo que sucedía, pues era muy pequeña para asimilar todo lo que estaba aconteciendo. A esas alturas parecía que los adultos no estaban percibiendo los daños que eso causarían en los niños, con el fin de alimentar sus propios caprichos. Desconocen totalmente lo que es el verdadero amor.
Ella comenzó a no querer ir más a aquellas visitas, siempre venía trastornada, y en base a eso con el fin de protegerla, comenzamos a traer a la hermana de ella a nuestra casa, de ahí en más nunca más hubo problemas, pues ella nunca más fue obligada a ir a convivir con sus padres biológicos, que ni siquiera vivían juntos.
En ella nació una inseguridad muy grande que comenzó a reflejarse en sus actitudes, y en el momento de entrar a la escuela eso empeoró, y mucho. Ella se deparó con que su apellido no era igual al nuestro, y comenzaron las preguntas ¿Y cómo explicar todo aquello a una niña tan pequeñita? 
Tuvimos que refugiarnos sólo en nuestro Dios y en nuestra fe, teniendo certeza que Él llegaría a donde nosotros no podíamos llegar y haría lo que no estaba a nuestro alcance.
Dado a todo eso, comenzamos a protegerla de más, lo que no mejoró la situación, y mucha de las veces intentando acertar terminamos errando, ¿no es así?
Para la próxima semana daré continuidad, aún hay mucho por el camino...
Dejen sus comentarios y compartan sus experiencias, pues suman mucho en la vida de unas y otras.
¡Besos dulces, hasta la semana que viene!

Catia Rubim

6 comments:

Anónimo dijo...

la verdad que cuando mas propaganta del juego del diablo pararese que a los jóvenes le atraen yo cuando era chica juge ese juego no sabia de que se trataba ahora yo enseño a mis sobrinas sobre esto

Yamile Mendoza dijo...

Confiando en Dios, estar en comunicacion con Él, nos ayudara a resolver los problemas que ni sabemos por donde empezar.

Miriam Elizabeth Barreto Ramirez dijo...

A veces actuamos y decidimos por los demas cosas o situaciones sin pensar en lo que la persona esta sintiendo en ese momento por lo cual antes de tomar una decision debemos pedir la direccion y sabiduria de Dios para actuar.

Katia Berenice dijo...

Cuando uno es niño sufre mucho en su ínterior, pues a causa de eso va acumulando todo en su corazón, la comunicación en familia con la dirección del señor jesús, lo cambia todo, confiar en el señor jesús siempre y perseverando en sus promesas.
Es una reflexión que debemos poner en práctica, y siempre con la dirección del señor jesús.

Deyana Zaavedra dijo...

CUANDO NUESTROS PADRES SE SEPARAN O TIENEN HIJOS APARTES DEL MATRIMONIO HAY PROBLEMAS EN NUESTRO INTERIOR CON LA AYUDA DE DIOS TODO ESO SALE DE NUESTRA VIDA

maria teresa claro ramos dijo...

En ocaciones tomamos decisiones sin saber el daño que causamos por eso la importancia de pedir sabiduria a dios

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