jueves, 25 de septiembre de 2014

El deseo que me consumia


¡Hola mis queridas! ¡Estoy de nuevo con ustedes, y las he extrañado mucho!
Voy a compartir con ustedes un post que ya prometí hace un tiempo atrás, ¿recuerdan? ¡Aquellas que no se pierden ni un post seguro que si!
¡Mi experiencia con la maternidad!
Desde joven siempre tuve el sueño de ser madre, siempre me encantaron los niños, pero no era sólo eso, iba mucho más alla....
Cuando Dios me presentó con mi esposo, antes de casarnos compartíamos nuestros proyectos para el futuro, nuestros sueños, etc...
Y claro, el sueño de la maternidad era muy evidente en mis conversaciones, él también tenía el deseo pero no de forma tan obsesiva como yo jaja...
Cuando me casé, pasado un año, hablé con mi esposo para que considerara comenzar a intentar realizar nuestro sueño, y él concordó.
¡Pero no imaginabamos lo que nos esperaba! Los meses fueron pasando y nada sucedía, hasta que pasó un año y ... ¡nada! Creí que lo mejor sería buscar a un médico para que realizara exámenes específicos para ver lo qué estaba sucediendo.
Después de muchos exámenes realizados por ambos, y algunos muy dolorosos, recibo una noticia que nunca imaginé recibir, ¡no podía tener hijos! No queria creer que aquello era cierto, en aquel momento el suelo cayó.
Aunque los médicos especialistas me dieron medicación y me hicieron algunos exámenes extremadamente dolorosos, no sirvió de nada.
Bien, como si eso fuera poco, aún tenía la presión de mi familia y la famosa frase "¿Dónde esta tu Dios?"
En aquel momento no entendía el por qué de todo aquello, pensaba que no era justo pues yo estaba casada y deseábamos mucho ese hijo, ¡Eso no era para nosotros!
Fui sofocada por mis pensamientos y sentimientos, como:
¿Por qué yo?
¿Qué hice de equivocado?
¡Yo tengo derecho, estoy casada!
En fin, si tuviera que enumerarlos, seria una lista inmensa; pero fui bombardeada por el infierno y no tome la posición que debería haber tomado. Me dejé envolver y me rendí totalmente ante esos sentimientos y pensamientos diabólicos ¡¡Confieso que el dolor era tan grande que llegué a pensar que no tenia razón para seguir viviendo!!
Los años iban pasando y mi corazón se endurecía cada vez más, llegue al punto de ir al Shopping con mi esposo y entrar a las casas de ropa de bebe y llorar, ¡confieso que de una forma inconsciente llegue a tener envidia!
En ningún momento me dí cuenta de que estaba colocando ese sueño delante de Dios y no tuve la madurez ni la espiritualidad para mirarlo de esa forma.
El dolor, con el pasar del tiempo, iba aumentando hasta que se tornó insoportable, era mayor que cualquier dolor y pasó a hacer parte de mi vida por algunos años.
Cuando volví para los brazos del Señor Jesús, lugar donde nunca debí haber salido, vi mi pequeñez y cuánto dependía de Él, cuánto lo necesitaba para todo en mi vida.
¿Pero saben cuál fue mi mayor descubrimiento? Fue ver que estaba amando y priorizando más el deseo de tener hijos que a mi Dios, ¡Quien realmente podía dármelo!
Cuando me allegué a Dios y pasé a conocerlo por completo, pasé a amarlo de todo mi corazón y entendimiento, por aquello que Él era y no por aquello que Él me podía dar, ¡que descubrimiento tan liberador!
Fue ahí cuando mi interior fue rastaurado y ya no tenía más dolor, pensamientos ni sentimientos destructivos que me habian aprisionado por tanto tiempo.
Recuerdo hasta hoy una oración que hice en el Altar, bien consciente de lo que estaba entregando para Él, donde le dije:
Mi Padre, si el Señor quiere o no darme hijos, yo Lo voy a amar del mismo modo, ¡porque mi amor no está sujeto a nada! Yo te amo, antes yo oía hablar del Señor pero ahora mis ojos lo ven.
Me dolió mucho, pues no sabía lo que Dios haría, estaba consciente de que Él podría no darme, pero sabia que si El no me daba era porque sería lo mejor para mi. Nunca perdí el deseo, hasta porque era algo que deseaba mucho, ¡pero ya no exisitía más dolor en mi! Nuestra actitud es lo que determina nuestro estado.

continua proximo jueves...

Cátia Rubim

2 comments:

Liz Jimenez dijo...

exactamente es asi aveces nos cegamos en nuestro dolor o en aquello que nosotras queremos mas no pensamos que los planes de Dios son perfectos y asi es para quitar ese dolor solo hay que rendirnos a los pies de Jesus; a mi me paso algo parecido con el fallecimiento de mi papa.

massiel tejeda dijo...

en este post aprendi que no nospodemos dejar llevar por las cosas que para el hombre sea imposible que acontesca asi como el caso de esta sra que su sueño era ser madre mas resulto que cuando se realizo sus examenes sale que no puede tenert hijos y sedejo llevar por el sentimiento y por los pensamientos malos nosotros no podemos ser asi aunque nos digan que no seremos curado o q es imposible no desanimemos recordemo que hay un DIOS poderoso que todo lo puede puede que sea la peor enfermedad mas si nosotros confiamos en DIOS sin dudar seremos curado por eso nosdejemos llevar por las cosas que nos pasan en nuestra vida .seamos positivo .

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