miércoles, 28 de abril de 2010

Remando Contra la Corriente:


Me acuerdo cuando Dios nos escogió para venir a Estados Unidos para hacer la obra, sólo tenía un año de casada.
Era muy joven, sin experiencia, pero de una cosa tenía seguridad, que Dios estaba conmigo y que quería ganar almas y ser usada por Él.
En ese entonces mi corazón se alegró muchísimo, sin embargo, se me encogió el estomago pues suponía ir a un lugar lejano, desconocido, incluso no hablaba el idioma, pero nada de eso fueron barreras para mí. Mi deseo de servir era mayor que todos estos impedimentos.
A mi familia la noticia no les sentó muy bien porque no se lo esperaban, creo que nunca se imaginaron tal cosa. Recuerdo que en esa época nadie me apoyó, ni mis padres ni mi hermana, pensaban en la distancia y en que estaría muy lejos de ellos.
Las únicas palabras que me hubiera gustado recibir en aquel momento eran: “ve con Dios hija mía, arrebienta”; mas por el contrario todo el tiempo escuché: “no te vayas, quédate con nosotros”.
Sé que lo decían por amor, pero en aquel momento hubiese querido sentir el apoyo y la aprobación de mi familia, para que mi alegría fuera completa.
Después de un show de lágrimas, se dieron cuenta de que mi decisión estaba tomada y que no había vuelta atrás. Ni siquiera dudé un minuto, iría dónde Dios me mandara. Gracias a Dios, el tiempo pasó y ellos terminaron comprendiendo mi elección.
Es muy fácil actuar cuando todo está a tu favor, cuando todos te apoyan, te comprenden pero, ¿y cuándo nadie está de tu parte? ¿Sigues firme en tu fe, en tu creencia, o por el contrario acabas dudando?
¿Reaccionas y sigues adelante o retrocedes y desistes?
Cuando estamos seguros de nuestra fe, de nuestro llamado, lo único que hacemos es seguir la voz de Dios, aunque el mundo esté en contra.
Piensa en esto amiga: no siempre la corriente está a tu favor, pero debes tener valor para remar contra la corriente.

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miércoles, 21 de abril de 2010

La Mayor Inversión De Tu Vida:


Muchas personas han invertido todo en su vida física y material.
Por ejemplo, los estudiantes invierten su tiempo, dejando muchas cosas atrás para lograr sus metas y llegar a ser profesionales de éxito en el futuro, y así ganar mucho dinero.
Otros invierten ríos de dinero en la belleza, para verse bien físicamente.
Otros invierten en su trabajo, no tienen tiempo para la familia, vacaciones ni para sí mismos, olvidándose que la mayor inversión es la vida espiritual.
Tal vez has gastado todas tus energías con tu vida física y material, y la vida espiritual ha quedado a un lado, olvidada, en segundo plano.
La persona piensa en todo, menos en la mayor inversión de su vida: la salvación, la vida eterna.
Nunca tiene tiempo ni disposición para hacer algo que contribuya con su vida espiritual.
Mira lo que muestra que la persona no invierte en su vida espiritual:
  1. Va a la iglesia de vez en cuando, para “cumplir” con su obligación de cristiana
  2. Nunca tiene tiempo para leer la Biblia
  3. Sólo ora cuando va a la iglesia, nunca lo hace en la casa
  4. No se preocupa con obedecer la Palabra de Dios, lleva una vida desordenada y de pecado
  5. No siente interés por las cosas de Dios
  6. No ayuna por su vida espiritual
  7. No toma las cosas de Dios en serio, escucha la Palabra en la iglesia, la acepta, pero nunca consigue ponerla en práctica.

Invierte en tu vida eterna, cambia tus actitudes y al final verás que valió la pena.

“Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?” Lucas 12:20

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domingo, 11 de abril de 2010

Sea una Esposa Sabia:


Consejos para que la vida de dos funcione. Es necesario equilibrar las diferencias entre ambos para que haya una buena convivencia. Siga estos pasos y sorprenda a su esposo.
  • Aprenda a respetar el silencio de su esposo, sepa la hora correcta para hablar de los problemas y jamás diga “vamos a discutir la relación”. Al contrario, hágalo manteniendo una conversación normal, sin expresar esas palabritas bloqueadoras.
  • No le quite la autoridad a su esposo. Si él ordena algo a sus hijos, no le contradiga, pues eso causa falta de respeto en el ambiente familiar.
  • Haga las cosas para él con amor y no por obligación, ni con mala cara o molesta.
  • Muestre que se preocupa por él, no sea indiferente hacia sus problemas y sentimientos.
  • Agradézcale cuando hace algo, cuando es detallista y cariñoso con usted, en lugar de decir: “por fin te dignas a hacerme algo”.
  • Quede feliz cuando él llega a casa, béselo y abrácelo, que él sienta que usted sintió su falta.
  • Organice su tiempo para que puedan estar juntos, a solas, la pareja necesita convivir.
  • Prepare la comida y el postre que a él le gusta, procure agradarlo. A veces, las pequeñas actitudes hacen la diferencia.
  • Sea una esposa cariñosa, nadie aguanta convivir con una mujer autoritaria y peleona.
“La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba.” Proverbios 14:1

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