domingo, 30 de septiembre de 2012

¿Sierva o señora?


Cuando la persona fue llamada para hacer la obra de Dios, ella estaba en la condición de sierva.
Las palabras siempre eran: “Heme aquí Señor”, “Sea hecha Tu voluntad en mi vida, Mi dios”, “Donde el Señor me mande iré”.
Pero además de eso disfrutaba servir a los demás, lo hacia de buen animo y no se preocupaba si hacían lo mismo con ella o si la persona agradecía o reconocían su servicio, eso no la incomodaba, ella lo hacia para Dios.
Pero con el pasar del tiempo las cosas van cambiando, aquel espíritu de sierva dedicada fue muriendo poco a poco, el placer de servir fue desapareciendo y la alegría de ayudar ahora parece un peso.
A lo contrario de antes, ahora ella quiere imponer su propia voluntad, escoger lo que piensa que es mejor para si misma, servir a los demás hace parte del pasado, ahora ella quiere ser servida, a fin de cuentas los años pasaron y ella cree que es su turno de ser servida, que hagan con ella lo que un día ella hizo por otros.
Si es transferida para otro lugar que no le agrada no piensa dos veces en hablar que no quiere ir, si puede evitar servir o ayudar a alguien, no hesita, lo importante es no salir de la zona de conforto.
Lo que antes daba placer ahora representa una carga pesada, ahora ella quiere quedar con la posición de “señora” y no de “sierva”, la expresión cambio completamente y ahora ella dice: “llego mi turno de ser servida, ¡ellas que hagan!
Eso va  apartando  a ella de las bendiciones de Dios, pues Él no puede contar mas con ella, en visto que ella quiere ocupar la posición que pertenecía a Dios.
Entonces comienza a existir un vacío, ella siente que no es usada por Dios como antes, El parece estar lejos y no la considera en la hora de dar responsabilidades.
El problema es que ella no esta mas a la disposición de Dios, ella simplemente decidió que no quiere ser sierva, opto por ser señora y Dios solo usa aquellos que son Sus siervos.
¿Y usted ha sido sierva o señora?
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Juan 12:26)

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martes, 25 de septiembre de 2012

Haga Silencio!


Siempre que hablamos de sentimientos luego decimos, “no, la fe emotiva no funciona, tenemos que usar la fe inteligente que proviene de la razón.”
Sin embargo, muchas veces en la práctica las cosas no funcionan así, incluso porque nosotras las mujeres somos más propensas a utilizar las emociones.
A veces pasamos por situaciones que el corazón se enaltece y quiere dominar la situación, y varias veces nos dejamos llevar por él.
“No es justo mi Dios, yo no lo merecía”, “Porque ella me habló de esa manera, yo doy lo mejor de mí y mira lo que recibo a cambio,” el corazón quiere dar sus motivos, hacernos creer que él tiene la razón y  mientras más atención le damos, mas alto él va a gritar, el sabe hacerse la victima.
Hasta que despertamos y vemos que no podemos permitir que el tenga control de nuestras vidas, dominando nuestra manera de pensar de esa forma.
Podemos ver que siempre que lo escuchamos, sufrimos, nos decepcionamos, todo sale mal, sabemos muy bien de eso en la teoría, pero en la hora de la práctica tenemos dificultad de reaccionar con rapidez y ponerle un punto final.
¿Porque hacemos eso con nosotras mismas? Hemos leído que el corazón es engañoso, demasiado corrupto, nadie lo conoce, pero en el momento que acontece una situación el no necesita insistir mucho que luego le damos oídos.
Debemos estar concientes de que la responsabilidad de hacerlo callar es nuestra, somos nosotras que decidimos  someternos al corazón, a las emociones o actuar por la razón, por la fe que nos bendice y nos hace vencer.
Vamos a determinar que nunca más dejaremos que el corazón haga lo que él quiera, cuando él quiera hacer escuchar su voz, vamos a silenciarlo, dejándolo sin ninguna oportunidad.
Esto también dificulta mucho la Obra de Dios y lo que Dios quiere hacer a través de nosotros, el diablo lo sabe y trabaja con las emociones, no permita que su corazón le impida a ser usada por Dios.
Sabe cuándo un niño va a decir algo inapropiado y la madre le pone la mano sobre su boca para que se calle, vamos a hacer lo mismo con el corazón, de lo contrario él nos hará pasar vergüenza.
Si usted ha actuado con el corazón y le dio el control en una situación, deje su comentario para ayudar a otras personas.

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sábado, 22 de septiembre de 2012


Usted ya debe de haber escuchado la frase “En la obra de Dios no hay amistades”, pero esto se refiere al campo espiritual. ¿Cómo así?
Deje explicar, a pesar de que cambiamos de ciudad, estado y país, por supuesto que a lo largo de los años hacemos amistades valiosas a pesar que no siempre estamos cerca o podamos contactarnos, sabemos que nuestras amigas siempre están ahí cuando las necesitamos, y es bueno saber que contamos con las oraciones de una y otra.
Entonces veamos cuando podemos decir que en la obra de Dios no hay amistades:
- No podemos colocar a las amigas por encima de Dios, o sea depender  tanto de las amigas al punto de recurrir a ellas cuando tenemos un problema, en lugar de depender de Dios
- Las bendiciones en la obra de Dios no pueden suceder por la amistad, tiene que ser algo del Espíritu y no de la carne, gustamos de la persona pero vemos que no hay una condición espiritual para determinada responsabilidad, entonces no podemos actuar por la amistad
- Nunca podemos encubrir los errores de nuestras amigas, o apoyarlas en lo que está mal, en la realidad no estaríamos siendo verdaderas amigas, viendo que caminan para el mal y permanecer en silencio delante de la situación, perjudicando también la obra de Dios y permitiendo que la vida de ellas se destruya.
- Alimentar  una amistad que no contribuye para nuestro bienestar espiritual, no es sabio, si vemos que la persona no es espiritual, le gusta contaminar, hacer chismes, se inclina a las cosas del mundo, es decir, no añade nada bueno a su vida, apártese de ella. Esto no quiere decir que es una mala amiga, pero si que usted cuida de su salvación por encima de todo.
Como puede ver, nosotras tenemos amigas, no tenemos amistad con el mal, con lo que está equivocado, porque la obra de Dios está por encima de todo esto.
Quién es amiga de Dios sirve para ser nuestra amiga, si vive en el engaño y no esta del lado del bien, lo siento mucho, pero no podrá ser considerada mi amiga.
“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”    2 Corintios 6:14

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domingo, 16 de septiembre de 2012

Fotos del Lanzamiento del libro "Elegida para el Altar" en Portugal

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