miércoles, 31 de octubre de 2012

Sumisión



Es hora de hablar de un tema tan controversial que parece suavizar el oído de los hombres, pero cae como una bomba en el oído de las mujeres.

Primero vamos a ver lo que la palabra de Dios dice al respecto, después de todo nuestra fe y obediencia están puestas exclusivamente en ella.

" A ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada...” Tito 2:5

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas," 1 Pedro 3:01

Ser sumisa no significa que la mujer es menos importante que el marido, o que él tenga el derecho de pisar en ella o hacer de ella una esclava.

Dios dejó bien claro la posición de ambos en el matrimonio: el hombre amaría a su esposa como a sí mismo, lo que engloba  todo lo bueno, lo que él no quiere para él no lo quiere para su esposa. Como dijimos en el artículo anterior, amor representa cuidado, respeto, protección y cariño.
En cuanto a la mujer, Dios ordenó que sea sumisa, y que incluya  respeto y no humillación como muchos piensan.

Vamos a ver en termos  prácticos, por ejemplo, si en un país o en una empresa todos quisiesen mandar y dar órdenes y tener la última palabra, ¿cómo seria?

Una tremenda confusión y desorden, las cosas no andarían hacia adelante y serían constantes peleas, cada uno defendiendo su punto de vista.

Cuando un pueblo elige a su Presidente, está otorgando a esa persona  el poder de liderazgo, ¿algún otro va poder mandar en su lugar? No.

Así ocurre en el matrimonio, Dios escogió al hombre para ser el líder de la familia, ¿la mujer va poder liderar en su lugar? No.

Esto implica muchas obligaciones, además de protector el es proveedor, es su responsabilidad.

Ahora imagínese si ambos quieren tener la última palabra y nadie respeta a nadie, serán constantes peleas hasta terminar en el divorcio, porque nadie puede soportar vivir así.

Yo apoyo que las mujeres estudien, trabajen, se desenvuelvan, todo esto es muy válido y nosotras tenemos la capacidad de ser esposa, madre, funcionaria  y ama de casa.
Pero en el matrimonio ella debe saber la posición que Dios, y no yo, determino para ella.

Algunas mujeres se preguntan, ¿pero tengo que ser sumisa en todo? ¿Hasta dónde va el límite de la sumisión?

Amigas, pensemos con inteligencia, claro que no. Si su esposo le dice que haga algo incorrecto, algo que la lastima como ser humano, algo que va en contra de su fe y su obediencia a la Palabra de Dios, claro que  usted no tiene que obedecer.
No se olvide que encima de su marido esta Dios.
Cuando Dios habla de ser sumisa, es respetar a su marido, no querer pasar por encima de él, dentro de los parámetros de la Biblia.
Si él le trata como Dios ordeno, y usted también, todo  fluirá y el matrimonio será un pedacito de cielo.

Si él no le trata como Dios mando, entonces valorícese y tome una actitud.

Hay  mujeres que aguantan todo de sus maridos, traiciones, maltratos, desprecio, eso no es sumisión, es la falta de auto-estima, de saber valorizarse, esto sirve para los dos lados, hombres y mujeres.

Sabemos que existen casos que el poder de la fe transforma, tenemos muchos testimonios, pero es necesario que la persona sepa  actuar y saber los límites de las situaciones.

Ser sumisa no es ser esclava, es saber respetar la autoridad establecida por Dios en el matrimonio.

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martes, 30 de octubre de 2012

Obstáculos


Usted tuvo una idea o una inspiración, se quedo tan entusiasmada con lo que Dios coloco en su corazón que salió contando  a todos sus proyectos, está dispuesta a comenzar lo mas rápido posible, pero para su sorpresa, no todo el mundo le apoya, comenzaron a levantarse los obstáculos y fue como un balde de agua fría.
Cuando nos disponemos a hacer algo para Dios, el diablo se levanta y trata de impedir el suceso de nuestra misión, su intención es hacer que nos desanimemos, quedar con miedo y consecuentemente desistir.
Mira lo que pasó cuando Nehemías decidió reconstruir las murallas de Jerusalén:
“Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y enfureció mucho, y burlándose de los judíos,  dijo delante de sus hermanos y del ejército de Samaria: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? Nehemías 4:1,2
No piense que las cosas serán fáciles, sabemos que vamos a vencer, pero los enemigos van a aparecer, habrán obstáculos puestos por el diablo y ni siempre las personas irán a apoyar o ayudar, pero debe ser firme en su propósito y seguir adelante.
¿Cuántos proyectos ya quedaron por  el camino, una palabra lanzada que le causo dudas, la falta de apoyo le desanimo, o simplemente sus propios miedos le hizo desistir.
Por otro lado si usted esta entusiasmada, determinada a proseguir y las barreras o la falta de apoyo le desaniman quedara estancada y nunca dará un paso adelante.
Nehemías continuó, no se dejo avalar por las palabras de los enemigos y ¿usted?

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viernes, 12 de octubre de 2012

Luz del Mundo:



Desde la ventana de mi casa puedo ver el centro de la ciudad de Miami en la distancia. Durante la noche es difícil distinguir los objetos, sólo puedo ver los focos de luz. La oscuridad no permite divisar bien, la luz es la única que se destaca, de lo contrario si los edificios no están iluminados, creo que no se vería nada.
En el artículo anterior hablamos de ser la sal de la tierra, pero si nuestra misión es dar sólo el sabor y retardar la deterioración, es un poco desalentador.
Entonces, el Señor Jesús dijo que además de ser la sal de la tierra, debemos ser la luz del mundo.
Esto quiere decir que somos como faros en medio de este mundo de tinieblas, no hay forma de esconderla, la luz brilla donde quiera que estemos.
Muchos han tratado de ocultar esta "luz", nos persiguen, nos maltratan, nos critican, nos desprecian, pero realmente quieren tener lo que tenemos, la luz del Espíritu Santo.
La luz no se puede ocultar, o cubrir, es expuesta, brilla, deslumbra y brilla por todas partes, de modo que, por más que intenten, nadie ha podido extinguir esta luz.
Quien vive en la oscuridad, viven en el oscuro, no consigue mirar las cosas de Dios y es un blanco fácil de engaño.
Ahora sí está completo, somos la sal de la tierra y luz del mundo, para transformar, conservar, dar sabor e iluminar a todos los que lo necesitan.

“Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa.
Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:14-16

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martes, 9 de octubre de 2012

La sal de la Tierra:



Aún recuerdo el primer arroz que prepare para mi esposo cuando nos casamos, no tenía tanta experiencia en la cocina, se me olvidó ponerle sal, hum estaba horrible como se puede imaginar, nadie aguanta comer una comida sin sal.
Él fingió para no ofender, pero realmente no podía.
La sal es el que da ese sabor especial, aunque tenga otras especias, pero sin sal, no se puede.
Él sirve para transformar de forma permanente, una vez colocado en la comida no se puede quitar más, y sirve para preservar o retardar la deterioración también, si es puro.
Ahora entendemos mejor cuando Jesús dijo:
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.” (Mateo 5:13)

Así es la persona sin Jesús, ella es sin sal, sin vida, sin sabor, no puede dar gusto en la vida de nadie, no puede transformar o cambiar el medio ambiente, simplemente porque no es la sal de la tierra.
Pero, ¿será que ser la sal de la tierra es suficiente? Esperen el próximo artículo.

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domingo, 7 de octubre de 2012

El mundo se derrumbó sobre mi cabeza



Hay una serie de cosas que pueden separar a una persona de la presencia de Dios.
Sin que ella se de cuenta "sentimientos pequeños", empiezan a ocupar su interior, son como una polilla, corroe hasta destruir todo lo bueno que había en su interior.
Es entonces cuando todo empieza a ir mal, problemas, miedo y dudas ahora hacen parte de su día a día.
Usted no sabe de dónde vino todo esto, en qué momento las cosas empezaron a ir mal, lo cierto es que ahora se siente como si el mundo se derrumbó sobre su cabeza y no sabe cómo salir de esta situación.

Aquí está una pequeña lista de cosas que le hacen caer en la fe:
-      Malos ojos, no consigue ver lo bueno en las personas, sólo los defectos
-      envidia, nunca esta feliz con la bendición de otros
-      chismes, no cuida su lengua, siempre esta difundiendo noticias y creando problemas
-      celos, siempre quiere ser el centro de atención, no acepta compartir con nadie su espacio
-      delicada y emotiva, por que vive por medio de emocion siempre actúa mal y no consigue usar su fe para ser bendecida
-      no sabe perdonar, guarda resentimiento de las personas que acaba dificultando su comunión con Dios
-      pereza espiritual, no tiene ningún deseo de buscar a Dios, leer la biblia, y empieza a enfriarse en la fe.

Amigas, vamos a cuidar, que nada de estas cosas nos aparten de la presencia de Dios, cuidado vienen a escondidas, cuando se de cuenta ya está mal y sin fuerzas para levantarse.

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