Es hora de hablar de un tema tan controversial que
parece suavizar el oído de los hombres, pero cae como una bomba en el oído de
las mujeres.
Primero vamos a ver lo que la palabra de Dios dice al
respecto, después de todo nuestra fe y obediencia están puestas exclusivamente
en ella.
" A ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa,
buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea
blasfemada...” Tito 2:5
“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros
maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin
palabra por la conducta de sus esposas," 1 Pedro 3:01
Ser sumisa no significa que la mujer es menos
importante que el marido, o que él tenga el derecho de pisar en ella o hacer de
ella una esclava.
Dios dejó bien claro la posición de ambos en el
matrimonio: el hombre amaría a su esposa como a sí mismo, lo que engloba
todo lo bueno, lo que él no quiere para él no lo quiere para su esposa. Como
dijimos en el artículo anterior, amor representa cuidado, respeto, protección y
cariño.
En cuanto a la mujer, Dios ordenó que sea sumisa, y
que incluya respeto y no humillación como muchos piensan.
Vamos a ver en termos prácticos, por ejemplo, si
en un país o en una empresa todos quisiesen mandar y dar órdenes y tener la
última palabra, ¿cómo seria?
Una tremenda confusión y desorden, las cosas no
andarían hacia adelante y serían constantes peleas, cada uno defendiendo su
punto de vista.
Cuando un pueblo elige a su Presidente, está otorgando
a esa persona el poder de liderazgo, ¿algún otro va poder mandar en su
lugar? No.
Así ocurre en el matrimonio, Dios escogió al hombre
para ser el líder de la familia, ¿la mujer va poder liderar en su lugar? No.
Esto implica muchas obligaciones, además de protector
el es proveedor, es su responsabilidad.
Ahora imagínese si ambos quieren tener la última
palabra y nadie respeta a nadie, serán constantes peleas hasta terminar en el
divorcio, porque nadie puede soportar vivir así.
Yo apoyo que las mujeres estudien, trabajen, se
desenvuelvan, todo esto es muy válido y nosotras tenemos la capacidad de ser
esposa, madre, funcionaria y ama de casa.
Pero en el matrimonio ella debe saber la posición que
Dios, y no yo, determino para ella.
Algunas mujeres se preguntan, ¿pero tengo que ser
sumisa en todo? ¿Hasta dónde va el límite de la sumisión?
Amigas, pensemos con inteligencia, claro que no. Si su
esposo le dice que haga algo incorrecto, algo que la lastima como ser humano,
algo que va en contra de su fe y su obediencia a la Palabra de Dios, claro que
usted no tiene que obedecer.
No se olvide que encima de su marido esta Dios.
Cuando Dios habla de ser sumisa, es respetar a su
marido, no querer pasar por encima de él, dentro de los parámetros de la
Biblia.
Si él le trata como Dios ordeno, y usted también, todo
fluirá y el matrimonio será un pedacito de cielo.
Si él no le trata como Dios mando, entonces valorícese
y tome una actitud.
Hay mujeres que aguantan todo de sus maridos,
traiciones, maltratos, desprecio, eso no es sumisión, es la falta de
auto-estima, de saber valorizarse, esto sirve para los dos lados, hombres y
mujeres.
Sabemos que existen casos que el poder de la fe
transforma, tenemos muchos testimonios, pero es necesario que la persona sepa
actuar y saber los límites de las situaciones.
Ser sumisa no es ser esclava, es saber respetar la
autoridad establecida por Dios en el matrimonio.





