miércoles, 29 de febrero de 2012

La Armadura de Dios 4


“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, com que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. Efesios 6:16
Ahora sigue la cuarta pieza de la armadura, el escudo.
Los soldados romanos utilizaban dos escudos diferentes. El primer escudo era redondo y pequeño, el segundo era ovalado, largo y más grande. Se utilizaba para defenderse contra flechas y dardos, y es exactamente sobre él que Pablo está hablando.
Nosotros estamos en una batalla contra el diablo. Él intenta atacarnos de cualquier manera y alcanzar éxito en todas las áreas de nuestras vidas.
Va lanzando sus dardos encendidos queriendo atacar la familia, el trabajo, el corazón, siempre poniendo dudas, amarguras, pensamientos malos, y todo se convierte en objetivo para los ataques del maligno.
Por ese motivo debemos siempre estar con nuestro escudo erguido usando nuestra fe hasta minar todo lo que venga del diablo para destruirnos.
La fe es, sin duda alguna, nuestra arma de defensa.

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martes, 28 de febrero de 2012

La Armadura de Dios 3


“...Y calzado los pies con el apresto del evangelio de la paz...” Efesios 6:15
El tercer elemento de la armadura es el calzado.
El calzado utilizado por los soldados romanos eran una especie de botas con tiras de cuero cruzadas y atadas a los tobillos. Ese calzado posibilitaba que marchasen a distancias muy lejanas. Y hasta hoy en las guerras, en algunas situaciones los soldados son orientados a dormir con las botas puestas y a no quitárselas, para que estén preparados , y si por casualidad hay alguna alarma en medio de la noche puedan luchar muy rápido.
De la misma manera, debemos estar preparados para la batalla, sabiendo que enfrentaremos luchas, pero siempre demostrando la paz de Dios por medio de nuestros actos.
Esa paz se refleja en las nuestras actitudes, nuestras palabras y no pasará desapercibida por aquéllos a quienes deseamos alcanzar.
Dios cuenta con nosotros para que anunciemos su palabra y también para llevar paz a los afligidos y necesitados . Debemos siempre estar listos para eso sin perder las oportunidades.

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lunes, 27 de febrero de 2012

La Armadura de Dios 2


“...Y vestidos con la coraza de justicia...” Efesios 6:14
La segunda pieza de la armadura citada en el vercículo es la coraza de justicia. La coraza tiene el objetivo de proteger toda área del pecho y sobre todo el corazón.
En Proverbios 4:23 leemos: “...Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida...” . Cuando nuestro corazón está lleno de amargura, odio y tristeza, nuestra vida sigue en la dirección equivocada. Cuando nos dejamos llevar por sentimentalismos y no actuamos por la fe siempre vamos a tener daños.
_ Pero, si guardamos nuestro corazón y permitimos que el amor, la paz y la justicia reinen, nuestra vida se quedará en el centro de la voluntad de Dios.
Nuestro corazón debe estar limpio, pues el pecado siempre abre una oportunidad para el diablo.
Se deseas saber más, lee el artículo : "Cómo guardar el corazón".

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domingo, 26 de febrero de 2012

Mini Novela Dina - Atrapada

Dina se despertó con la voz de sus hermanos. Ellos regresaban de pastorear los rebaños, era una alegría cuando ellos regresaban. A veces quedaban muchos días, y hasta semanas pastoreando los rebaños en el campo.

- ¡Dina! ¡Dina! ¿Dónde crees que vas de esa manera? - Dijo Lea.

- ¡Madre llegaron mis hermanos, quiero abrazarlos!

- ¡Yo se hija! ¡Pero ya no eres una niña, ahora eres una jovencita! ¡Ya no puedes salir de cualquier manera y vestida de esa forma!

Mientras Lea hablaba, Dina miraba su ropa de dormir, una simple túnica de lino blanco.

- ¡Pero mamá siempre salí así para ver a mis hermanos!

- ¡Sí hija pero ya crecisteis! Y es hora de aprender a comportarse. ¡Ven aquí cerca de mí! - Dijo Lea haciendo una señal con la mano para que Dina se siente.

Lea era una madre muy cariñosa y amaba mucho a su hija, cada vez que miraba el lindo rostro de Dina agradecía a Dios por la belleza que Le había regalado a su hija. Pero al mismo tiempo su corazón de madre se preocupada, porque Dina era una niña muy inquieta y curiosa.

Hija tu eres muy Linda! ¡Y eres una joven especial! ¡Tú perteneces a una familia que Dios ha escogido! ¿Recuerdas la historia que tu padre siempre cuenta de Abraham e Isaac?

- Sí, madre - dijo Dina atenta a las palabras de su madre, mientras ella le hacía una linda trenza en su cabello.

- ¡Un día mi hija, tu padre elegirá un hombre que creerá en nuestro Dios para ser tu marido! - Dina sonrió y bajó la cabeza, con su rostro rojo de vergüenza.

- ¡Sí, hija! Un hombre que te ame y te haga muy feliz y le puedas dar muchos hijos. ¡Por eso, debes comportarte y guardarte hasta ese día! ¡Quiero lo mejor para ti! - Dina abrazó a su madre fuertemente, y la besó con ternura.

- ¡Bueno, ahora sólo falta cambiar esa ropa! – Le dijo Lea mientras ayudaba a Dina a ponerse un vestido celeste.

- ¡Ahora si, puedes salir de la tienda para ver a tus hermanos!

Dina salió corriendo, pero a lo que salió de la tienda se recordó que tenía que ser diferente, dejó de correr y fue en dirección de sus hermanos.

- ¡Dina! - Gritó Rubén su hermano mayor, mientras la cargaba en sus brazos dando vueltas sin parar. Dina reía de felicidad ella sabía que sus hermanos la amaban mucho.

Al día siguiente Dina estaba sentada al lado de Zilpa haciendo el pan, y las dos se divertian lanzándose harina una a la otra, pero cuando Dina miró al campo vio que su padre estaba hablando con su madre y con su tía Raquel, y parecía nervioso. Dina se lleno de curiosidad y camino hacia ellos escondida entre los arbustos secos para que no la vean. No conseguía escuchar muy bien cual era el asunto, pero entendía que era algo que Dios había hablado con su padre. Dina se levantó corriendo de los arbustos y regresó al campamento antes de que sus padres llegaran.

Esa noche Jacob reunió a toda la familia y les dijo todo lo que estaba sucediendo y que se irían a una nueva tierra.

Y Así Dina llegó con sus padres y toda la familia a la ciudad de Siquem, y cerca acamparon en las tierras que su padre había comprado de Hamor.

Hamor era el principal de la ciudad y tenía un hijo de nombre Siquem, era un joven alto y fuerte con muy buena apariencia, pero muy mujeriego y se aprovechaba de la posición que tenía por ser hijo del hombre más importante de la ciudad.

Dina estaba eufórica, un lugar nuevo, todo diferente. Es hora de armar las carpas y poner todo en su lugar, había muchas cosas que organizar. Mientras que los hombres eran responsables por montar las tiendas bien seguras para no caer, las mujeres extendían las cortinas en el interior y organizando los objetos.

Dina parecía un poco distante, estaba observando lo que había alrededor,-¡Dina! Ven a ayudarme, grito Lea un poco impaciente.

"Voy madre”, dijo corriendo, pero mirando hacia atrás.

Pasaron algunos días y Dina caminaba inquieta y pensaba consigo misma: "Ai, estoy muy curiosa por conocer a las muchachas de aquí de la tierra de Siquem, quien sabe la vida de ellas puede ser más divertida y menos monótona que la mía, si yo voy nadie se dará cuenta”, por lo que miró a su alrededor y al no ver a nadie cerca, escapo sola.

¿Ustedes vieron a Dina?, La madre pregunta a sus siervas.

"No, mi señora, debe haber ido a caminar un poco."

"Hum, no me gusta nada que camine sola, no conocemos a nadie todavía, puede ser peligroso", dijo Lea preocupada.

Dina parecía no tener miedo, al entrar en la ciudad se quedo encantada, porque todo era nuevo para ella y muy diferente a lo que sus ojos estaban acostumbrados a ver, pero no se dio cuenta de los peligros que enfrentaba.

Andar sola en medio de extraños y en un pueblo pagano era arriesgado, pero la curiosidad la llevó a sentir la necesidad de ir a "conocer" el mundo. Dina era muy hermosa y despertaba las miradas de la gente del pueblo.

"¿Quién es esa chica?" Pregunto Siquem, hijo del príncipe de aquella tierra.

"No sé, señor, nunca la hemos visto por aquí, parece ser extranjera."

El peligro se acercaba, Dina sola e inocente en medio de lobos y no sabía cómo defenderse.

Ella no podía imaginar lo que iba a suceder, estaba atrapada....

(Continua)

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martes, 21 de febrero de 2012

La Armadura de Dios


“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios , para que podáis resistir en el dia malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”. Efesios 6:13
Estaba meditando en esa palabra, vean que somos nosotros los que tenemos que revestirnos con toda la armadura de Dios, esa es nuestra responsabilidad. No es suficiente que nos vistamos apenas con una parte de la armadura, sino que también es muy necesario que poseamos la armadura completa para que el mal no encuentre resquicio para entrar y no caigamos en las trampas del diablo.
Me encantaría que esta semana meditásemos juntas en cada parte de la armadura, entonces, vamos a empezar:
“ Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad ... “ Efesios 6:14
En aquella época, los hombres no usaban pantalones, sino una túnica hasta los pies muy ancha que a veces les incomodaba en la realización de tareas y además dificultaba trabajos que requerían de muchos movimentos. En esas ocasiones, los hombres agarraban y sostenían las túnicas hasta la cintura sujetándolas con un cinturón, y eso es lo que está descrito en la Biblia como “... ceñidos vuestros lomos...”.
Entonces, la primera providencia a hacer en la realización de una tarea muy difícil sería ceñirse. Y nosotros estamos en una pelea con el mal todos los días. Por eso, tenemos que estar ceñidos con la verdad.
La verdad incluye también la honestidad, la sinceridad y mucha aversión a la hipocresía.
¿Sabía que la palabra “hipócrita” proviene del griego y significa “actor”? Era utilizada para designar a las personas falsas.
Si no estuvierémos ceñidos con el cinturón de la verdad, vamos a correr el riesgo de tropezar con nuestras ropas y caer. Tenemos el deber de estar siempre muy cerca de la verdad, nuestra manera de vivir necesita convertise a ella en todo y no ser sólo una opción.
Debemos siempre ser verdaderos y auténticos, pues la mentira y el engaño proviene del maligno.
( Continúa...)

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domingo, 19 de febrero de 2012

Mini Novela, Dina - La hija de un pastor

La noche estaba tranquila, el cielo se veía como una hoja de terciopelo azul oscuro y las estrellas brillaban como pequeños diamantes, lo que significaba que la noche era diferente.

Jacob, como de costumbre estaba sentado detrás de su tienda en compañía de sus hijos, a quienes les gustaba escuchar las historias que Jacob les contaba sobre su padre Isaac y su abuelo Abraham, todas las noches ellos disfrutaban esos momento.

De repente alguien se acerca gritando y corriendo en la oscuridad – “¡Señor! ¡Señor!” – Era Zilpa la sierva de Lea, la primera esposa de Jacob.

“Señor venga corriendo, ha llegado la hora, ¡Lea esta casi dando a luz!” - Dijo Zilpa.

Todos se levantaron y corrieron en dirección a la tienda de Lea, el alboroto era intenso, Jacob reía de alegría y levantaba las manos agradeciendo a Dios por otro hijo.

-“Por favor, déjenme pasar” - dijo Bilha, la sierva de Raquel, que era la segunda esposa de Jacob y hermana de Lea. –“¡Vamos, salgan del frente tengo que pasar con esta vasija de agua!”

Lea estaba acostada, y gemía de dolor, Zilpa y Bilha la ayudaban y la tranquilizaban.

-“¡Vamos Lea! ¡Tú Puedes, fuerza!” - Raquel se encontraba en la entrada de la tienda y mientras miraba a su hermana de lejos, paso sus manos sobre su vientre y pensaba: "Oh, Dios de Israel, algún día el Señor abrirá mi matriz y yo podre darle un hijo a mi amado Jacob"

Raquel abrió las cortinas de la tienda y salió corriendo. Jacob viendo a Raquel se entristeció por ella, pero la alegría que sentía por ser padre de nuevo era tan grande que no se movió del frente de la tienda de Lea.

- ¡Es una niña! ¡Es una niña! - Gritó Zilpa –“¡En medio de tantos hijos carecían la gracia de una niña!”

Los ojos de Jacob y de sus hijos se llenaron de lágrimas al oír la noticia del otro lado de las cortinas.

Todos se abrazaron y quedaron felices porque el parto salió bien.

Jacob entró en la tienda y su corazón se lleno de ternura cuando vio a su hija en los brazos de Lea. – “Gracias una vez mas por hacerme un hombre feliz dándome una hija” – Le dijo Jacob a Lea besándola en el rostro. Lea cerró los ojos y suspiró profundamente y en su interior agradecía a Dios.

Jacob tomo a su hija en sus brazos y no paraba de llorar – ¿Porque lloras Jacob? - Pregunto Lea – “¡Ella es tan linda, se parece a mi madre, Rebeca!

Y levantando la niña hacia el cielo daba gracias a Dios.

¡Dina! - Dijo Lea - Así se va a llamar nuestra hija, ¡Dina! Porque mas una vez Dios ha juzgado mi causa.

Dina creció en un hogar lleno de amor y mimos, sus padres creían y servían al Dios de Israel.

Ellos le enseñaban la fe viva y ella creció feliz, tenía una familia bendecida, llena de amor y paz.

A Dina le gustaba correr por el campo, sentir el viento en su rostro. Su madre siempre estaba preocupada y gritaba su nombre cada vez que desaparecía entre los inmensos campos y las pequeñas dunas de arena que cubrían todo.

En la verdad, lo que ella quería es ir con sus hermanos, cuando ellos salían temprano para el campo, a pastorear las ovejas, pero no podía, ella era una niña y eso era un trabajo para los hombres, pero siempre trataba de seguirlos escondidamente, hasta que uno de ellos la descubría y la regresaba al campamento.

"Por favor, padre, cuéntame la historia de mi bisabuelo Abraham y de mi abuelo Isaac, cuéntame, cuéntame", dijo Dina jalando la túnica de su padre Jacob.

"Esta bien hija, siéntate aquí", respondió queriendo agradarla.

Dina prestaba mucha atención a lo que su padre le contaba, pensaba que era lo máximo y admiraba la fe y el coraje de su bisabuelo y cómo todo había sucedido.

Dina ve a sus hermanos a la distancia y salta de los brazos de su padre y fue corriendo al encuentro de ellos, ellos la levantaban y ella se sentía el centro de las atenciones.

Ellos hacían todo lo que ella quiera, después de todo ella era la única niña en la familia y todos la sobre protegían.

El tiempo pasó y Dina se convirtió en una linda joven, era inquieta, alegre y llena de energía, pero al parecer aquella rutina comenzó a molestarla.

Dina no podía soportar la vida tranquila y segura que llevaba, ahora quería algo diferente, c osas nuevas, nuevas emociones...

(Continuara el próximo lunes)

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martes, 14 de febrero de 2012

Convincente


¿Has visto los anuncios en televisión de un producto? Ellos son tan convincentes, hablan con tanta firmeza que no dudas en comprarlos, consiguen convencerte de que el producto es realmente bueno, y a veces, es una “porquería”. Mas como te pasó seguridad y te hizo creer, entonces habrá resultado.
Los cristianos a veces no consiguen ganar almas, ya que no pasan certeza en sus palabras. Se expresan con miedo, la voz temblando, desvían la mirada, son tan inseguros hablando de Jesús, que nadie puede creer lo que dicen.
Tus palabras no convencen a la gente, no porque no son verdaderas y sinceras, sino porque no consigues expresar lo real y verdadero de lo que estás hablando.
Por eso no puedes alcanzar a los oyentes, crear en ellos la curiosidad de conocer a Dios, en pocas palabras, hablas la verdad como si estuvieras hablando de una mentira y por eso nadie cree.
Cuando hables de Jesús, habla con valentía, sin miedo, sé firme, convincente, para que la gente vea que estás segura de lo que estás hablando, que no es una historia o un cuento, sino la más pura de las verdades.
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;” Isaias 61:1

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lunes, 13 de febrero de 2012

Novedades

Hola amigas, ¿ustedes han oído hablar de Dina, Acsa, Febe y Betsabé?

Bueno, si están registradas en la Biblia es porque podemos aprender algo de sus vidas.

A partir del lunes voy a comenzar unas mini novelas aquí en el blog basadas en las historias de estas mujeres.

¿Cuál será la primera? Estoy segura de que les encantará. ¡Hasta el lunes!

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jueves, 9 de febrero de 2012

10 Cosas que la Mujer Elegante no puede hacer:


Cuando hablamos de mujer elegante, no basta pensar en la apariencia, o sea, en la manera de vestir, sino que la elegancia abarca una serie de cosas además de la apariencia, como son el comportamiento, modo de expresión, etc.
Estos son pequeños detalles que pueden terminar con su elegancia, si no presta atención.
Echemos un vistazo a 10 cosas que una mujer elegante, nunca debe hacer:
1. Dar risadas escandalosas
2. Tiras del sostén viéndose
3. Hablar malas palabras (imagina una mujer bien vestida, con el pelo impecable y maquillada, pero hablando malas palabras)
4. Conversar con la boca llena de comida (además de ser muy desagradable para el espectador, puede caer de la boca).
5. Hablar en voz alta (ya sea al hablar por teléfono o en lugares públicos)
6. Usar pantalones tan bajos que si se agacha se le ve todo
7. Hacer escenas de celos en público
8. El pelo sucio y / u oliendo mal (puede estar súper bien arreglada, la ropa puede ser hermosa, pero si tu cabello está grasoso, se pierde toda la elegancia)
9. No saludar a la gente cuando se llega a un lugar (muchas mujeres pierden su elegancia por ser groseras)
10. Ser mal educada (ya saben las palabras mágicas: ¡Por favor! ¡Gracias! ¡Con permiso! ¡Buenos días! ¡Buenas tardes! ¡Buenas noches!).

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lunes, 6 de febrero de 2012

¿Indecisa?


Tantos caminos y todos ellos parecen tan atractivos. Invitaciones alentadoras, cosas deseables a los ojos, los placeres llamativos.
¿Cuál de ellos tomar? ¿Qué escoger?
A menudo, te debes haber sentido así, entre la "espada y la pared", por un lado es la voz de Dios que llama para las cosas espirituales, por otro lado los otros amigos y familiares invitando a fiestas, paseos, reuniones y otras distracciones. Así que te confundes, pero si estas cosas te llaman la atención, por supuesto que vas a escogerlas antes que tus compromisos con Dios, no es que no puedas tener tus momentos de ocio, desde que eso no signifique dejar las cosas de Dios.
¿Cuántas han dejado a Dios para último?, piensan que lo han colocado primero, pero sus actitudes y sus opciones demuestran que Él siempre está después, “si puedo voy a la iglesia; si tengo tiempo leo la Biblia; si no aparece otra cosa participo en este evento de la iglesia ".
No honran a Dios con su comportamiento, sus amistades, su testimonio, su celo, esto demuestra que la persona ha puesto a sí misma y sus placeres en primer lugar, y si sobra algo para Dios, bien, si no ella ni se preocupa, anda tan distraída que no se da cuenta de lo que está perdiendo, no puede decir “no” a nadie, pero lo hace con Dios a cada momento.
Aquí viene la frialdad espiritual, por lo que muchos se sienten vacíos, débiles en la fe, sin motivación, están en la iglesia pero lejos de Dios.
La decisión que tomes y las elecciones que hagas determinarán el curso de tu vida.
Quién realmente pone a Dios en primer lugar, siempre sabe qué elegir, elige lo que es bueno para su fe.

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