jueves, 30 de junio de 2011

Basta


¿Hasta cuándo vas aceptar vivir esta situación de humillación?
Esto no es el plan de Dios para tu vida, pero decir basta no es suficiente, la acción es necesaria para provocar el milagro.
Cuando la persona está enojada o indignada por la situación es llevada a tomar una acción, las palabras no son suficientes.
Si deseas poner fin a tu sufrimiento, haz algo al respecto y no te quedes de brazos cruzados esperando a ver si pasa algo.
Indígnate con el mal, pero no de boca.
Los valientes jamás retroceden, sus ojos sólo ven el objetivo.
Basta de vergüenza, humillación, pobreza, desestructuración familiar, la vida sentimental atada, basta.
¿Sabes cuándo Ana puso fin a su humillación?, cuando se indignó, dejó de llorar e hizo algo para atraer la atención de Dios, que la bendijo y le dio el hijo tan deseado, Samuel.

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miércoles, 29 de junio de 2011

¡Tú puedes!


¿De dónde vienen tantas dudas y temores, si la palabra de Dios nos asegura la victoria?
¿Cómo una persona que dice creer en Dios, vive confesando palabras de derrota como: "No puedo, no tengo la capacidad, no saldrá bien, quién soy yo para merecerlo?"
Estos pensamientos no son los pensamientos de Cristo para sus seguidores, se trata de tus propios pensamientos y no te van a llevar a ninguna parte.
Deshazte de todo esto y apoya tu fe y confianza en lo que está escrito en la Palabra de Dios, pues sus promesas funcionan para todos los que creen, no sólo para algunos.
No importa si tienes capacidad o no, la diferencia está en la creencia.
Creer quiere decir lanzarse, sin preguntas, sin reservas, apenas confiando.
Basta de quejarse, es hora de actuar, tú lo puedes todo, es simplemente creer.
¿Desde cuándo el pequeño David tenía condiciones humanas para vencer al gigante Goliat? Nunca, pero jamás miró hacia sí mismo, su mirada estaba en Dios y en Su nombre, y se convirtió en un gigante de la fe, y Goliat en un enano insignificante. Es eso lo que tu problema es, cuando tu creencia está 100% en Dios, algo insignificante, impotente y sin dominio.
No lo dudes, ¡tú puedes!

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jueves, 9 de junio de 2011

Confíe


Observé a un niño solo, en la sala de espera del aeropuerto, esperando la llamada de su vuelo.
Cuando comenzó el embarque, el muchacho fue colocado al comienzo de la fila para entrar y encontrar su asiento antes que los adultos.
Cuando entré en el avión, vi que estaba sentado a mi lado.
Me senté, y aquel joven fue cortés conmigo cuando comencé a hablar con él, después, empezó a dibujar en un libro.
No demostraba ansiedad o preocupación por el vuelo mientras se realizaba la preparación para el despegue.
Durante el vuelo, el avión entró en una tempestad muy fuerte, lo cual hizo que la aeronave se balancease como una pluma al viento.
La turbulencia y sacudidas bruscas asustaron a algunos pasajeros, pero el muchacho parecía enfrentar todo con la mayor naturalidad. Una de las pasajeras, sentada al otro lado del pasillo, estaba preocupada con lo que pasaba, y en aquel momento preguntó al joven:
- ¿No tienes miedo?
- No señora, no tengo miedo- respondio él, levantando los ojos de su libro de colorear y, confiado, dijo sonriendo:
- Mi padre es piloto.
Existen situaciones a lo largo de nuestra vida, que nos recuerdan a un avión atravesando una fuerte tempestad. Por más que lo intentamos, no conseguimos sentirnos seguros, en tierra firme.
Tenemos la sensación de que estamos colgados en el aire, sin que haya nada a dónde sujetarse o apoyarse y que nos sirva de socorro.
Entonces, siempre que se sienta inseguro y en una situación de peligro, a pesar de las circunstancias, por peores que estas parezcan, recuerde que nuestra vida está en las manos de Dios, que creó el cielo y la tierra.
Con Él todo está bajo control, por eso no hay nada que temer.
Nuestro Padre es piloto, no temeré mal alguno.
(Loyde John Ogilvie - autor)

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