
La iglesia estaba en obras, era polvo por todos lados, parecía un manto blanco, se sentía en el aire.
Cuando algo no había quedado bien y lo querían arreglar, luego venia aquel pensamiento a la mente: “De nuevo? No”.
Ya estaba todo limpio, ellos van a ensuciar todo que ya limpiamos, mejor déjalo así, casi no se ve, quien va a reparar en ese pequeño detalle en un lugar tan escondido, ah nadie lo ve.
Arreglar cualquier cosa por mínima que fuera, implicaba ensuciar varios lugares y levantar mucho polvo, sentíamos que todo lo que habíamos hecho se caía por tierra y había sido perdida de tiempo.
Pare para pensar y conmenze a comparar toda esta situación con la vida espiritual, mas específicamente en relación al pecado.
Cuantas veces la persona tiene un pecado escondido, algo que nadie ve, parece insignificante y hasta pasa desapercibido. Parece hacer parte de su vida, ella se acostumbro a vivir con el.
La persona no quiere darse al trabajo de “arreglar” esta situación.
Ella piensa; “bautizarme otra vez? Ah no, que es lo que van a pensar de mi?
Olvidándose que lo que ella cree haber sido su bautismo no paso de un simple baño en el bautisterio de la iglesia, pues todo siguio igual.
El mismo carácter, los mismos pensamientos, las mismas actitudes, en resumen ella sigue siendo la misma de siempre.
Para que confesar el pecado escondido, a fin de cuentas nadie lo ve, quizás un dia este sentimiento sale o dejo de sentirme acosada por mi propia conciencia.
Mejor levantar el polvo de nuevo y quedar una cosa perfecta, que se pueda ver de cercas.
Mejor tener El trabajo de arreglar que dejar pasar el tiempo y el defecto aumentar y quedar mas feo.
Y lo que era tan pequeño que pasaba desapercibido se vuelve algo grande que todos irán ver.
Piense en esto, tomar tiempo para arrepentirse no es perdida de tiempo, mas si ganancia para vida eterna.



