miércoles, 30 de junio de 2010

Decepciones Amorosas: Corazones Heridos


Todo parecía un cuento de hadas, él era muy guapo, cariñoso, comprensivo, todo lo que ella había soñado.
El noviazgo era tan dulce, tenían ganas de estar juntos todo el tiempo, hablaban varias veces por teléfono, nunca faltaba asunto.
Eso sin hablar de los detalles, él le regalaba flores, chocolates y ositos de peluche con frecuencia, y ella, cayó rendida a sus pies.
Pero de repente, sin haber una explicación aparente aquel muchacho empezó a cambiar.
Parecía estar siempre con el pensamiento distante, ya no tenía mucha paciencia, ahora era grosero y explosivo.
Las discusiones no se hicieron esperar, y aquella relación que era tan hermosa se iba deteriorando poco a poco.
Ella no entendía qué pasaba, pero no conseguía revertir la situación y traer de regreso al hombre de sus sueños.
Hasta que descubrió que él la engañó y su mundo se vino abajo, eso fue la última gota de agua.
No había otra solución, no era posible continuar de esa manera, decepcionada terminó la relación y se prometió a sí misma que nunca más querría saber de ningún hombre, y aún dijo: “todos los hombres son iguales”.
Muchas mujeres que pasaron por una decepción amorosa se cerraron al amor. Desesperanzadas, no pueden confiar en nadie y hasta se volvieron un poco agresivas con el sexo masculino.
El engaño no sale de sus cabezas, eso las llena de rabia y rencor y no se dan cuenta que se perjudican a sí mismas.
Amiga, no pienses así, existen hombres maravillosos. Haber tenido una mala experiencia no quiere decir que no puedas ser feliz en el amor.
Busca una persona de Dios que acreciente en tu vida, no te dejes llevar por las apariencias, eso sí, observa muy bien el corazón.
Olvida tu pasado, mientras estés presa a él no podrás avanzar.
Sé feliz, abre tu corazón y no lo impidas de amar otra vez.

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lunes, 28 de junio de 2010

A prueba de fuego - Trailer

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sábado, 26 de junio de 2010

¿Quién es tu espejo?


¿Ya admiraste tanto a una persona, que deseaste ser igual que ella?
Prácticamente todos los seres humanos se espejan en alguien y quieren imitar todo de la persona que más admiran. Solamente que no cualquiera sirve como referente para nuestra vida.
¿Ya te diste cuenta de la cantidad de gente que se espeja en los famosos?
Sueña con ser igual que ellos en todo, en la manera de vestir, de actuar, incluso físicamente, llegando al punto de cambiar algo de su cuerpo para sentir que es igual a esa persona que ella tanto quiere.
Pero no se da cuenta que muchas veces se refleja en una persona que tiene el casamiento destruido, está perdida en el mundo de los vicios, tiene problemas con la justicia todo el tiempo, es motivo de escándalos, o sea, no es ejemplo para nadie.
Si tú deseas ser una persona de Dios, debes espejarte en personas que sean referentes de Dios en tu vida.
El Obispo Macedo y la Sra. Ester son, sin lugar a dudas mi ejemplo a seguir, pues puedo ver al Señor Jesús a través de sus vidas.
Son personas simples, amorosas, consideradas, lo que son en el altar de Dios son en la casa o en cualquier otro lugar.
Son personas verdaderas y sinceras que muestran el amor de Dios y por las almas, y sienten placer en bendecir.
Su fuerza y perseverancia son admirables, aprendo tanto con ellos.
Su fe valiente y su confianza en Dios me contagian a cada momento, siempre tienen una palabra de vida.
Los admiro y los amo por lo que representan en mi vida.
Ellos me tratan como a una hija y yo los quiero como a padres.
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” 1 Corintios 11:1

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lunes, 21 de junio de 2010

Amor de Padre


Cuando llegamos a la fase de la adolescencia, creemos que lo sabemos todo, queremos descubrir el brillo del mundo y simplemente no tenemos la noción del peligro.
A esa edad yo pensaba que mis padres eran anticuados y muy exagerados.
Sólo pedía un poco de libertad, ¿por qué no podía ir de camping con mis amigas? No hay nada de malo, pensaba yo. ¿O salir por la noche a cualquier lugar? A fin de cuentas era sólo un paseo en grupo.
Yo pensaba que no me comprendían. ¿Cómo no se conmovían, si a veces hasta lloraba? Les era tan fácil decir “no”.
Cuando me volví adulta, comencé a comprender su comportamiento y que lo hacían para protegerme.
Era su manera de “librarme” del mal que hay en el mundo, pues me amaban y no querían que algo me pasara.
Muchas personas consideran la Palabra de Dios muy dura y llena de normas.
Mas la Palabra de Dios nos pone límites para protegernos.
Todas las advertencias y la ley de Dios, no es para privarnos de la felicidad, sino para que la disfrutemos con plenitud.
Su amor de Padre nos impone normas con la intención de no vernos sufrir, de evitarnos los peligros que nosotros mismos no tenemos noción que existen.
¿Cuántos por llevar una vida sin normas han sufrido las consecuencias?, ¿cuántas niñas se quedaron embarazadas a los 12, 13 años por no querer dar oídos? ¿Cuántos jóvenes contrajeron el virus del sida, o enfermedades sexualmente transmisibles por querer vivir la “vida loca”? ¿Cuántos se mueren de una sobredosis por estar en el mundo de los vicios sin pensar en su trágico final? ¿Cuántos se desvían por malos caminos al juntarse con personas equivocadas?
Qué diferente sería si hubieran hecho caso de la palabra de Dios, ¿verdad?
La disciplina de Dios es para nuestro bien, Él nos ama demasiado y por eso sabe decir “no”. Sólo un padre que no ama, permitiría toda la libertad a su hijo, sin importarle lo que pudiera pasar.
“La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma; El testimonio del Señor es fiel, que hace sabio al sencillo.” Salmos 19:7

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jueves, 17 de junio de 2010

Cómo preparar té:


Para nosotras que somos de países fríos, es muy común que nos guste el té. Tomarlo en las noches frías de invierno es muy bueno.

Sin embargo, incluso viviendo actualmente en Miami, que es un lugar caliente, yo no renuncio a mi té.

Vamos entonces a aprender a cómo preparar el té de la manera correcta, para obtener sus beneficios.

Para que el té conserve todas sus propiedades y sabor intactos, existen algunos cuidados a tener en cuenta:

  1. Llena un samovar con agua fresca y agítala para que ésta se oxigene. Si el agua de la zona es muy rica en minerales (calcáreo, por ejemplo) deberás usar agua embotellada y no de la llave.
  2. Mientras el agua se calienta, pasa la tetera en donde se colocará el té, por agua bien caliente, para mantener la temperatura. Opta por usar recipientes de porcelana o vidrio, pues no alteran el sabor del té.
  3. Cuando el agua comience a hervir, introduce el té. Pon una bolsita por taza o tres en el samovar.
  4. En cuanto el agua hierva, apaga el fuego. Ten en cuenta que, cuánto más hierva el agua, más oxígeno pierde, lo cual hace que disminuya la calidad del té.
  5. Pon el té en la tetera y déjalo reposar durante 5 minutos.
  6. Si quieres preparar té con un sabor más fuerte, aumenta la cantidad de té y déjalo reposar menos tiempo. Debes tener cuidado para no dejar el té en reposo por más de 6 minutos, pues su sabor se vuelve amargo.
  7. Agita ligeramente el té antes de servirlo en las tazas.

* * *

Samovar: recipiente metálico en forma de cafetera alta, dotado de una chimenea interior con infernillo (calentador), usado para calentar el agua del té.

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lunes, 14 de junio de 2010

Sisterhood Miami -1 Pledge Night, Abril 2010

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viernes, 11 de junio de 2010

¿Quiénes son tus amistades?


Cuando llegué a la iglesia, tenía muchas amigas en la escuela, otras que vivían cerca y algunas amigas de la niñez.
El tiempo fue pasando y empecé a darme cuenta de que los pensamientos comenzaban a ser muy diferentes. Mis deseos ya no se asemejaban a los de ellas.
Las conversaciones no eran de acuerdo a mi fe, los gustos tampoco y mucho menos los planes para el futuro.
Yo las quería pero había algo que no encajaba más, no podía sentir placer en lo que antes hacíamos juntas. Estar horas con ellas ya no me parecía tan placentero, y por supuesto, dejar de ir a la iglesia los domingos para ir a pasear, ¡ni pensarlo!
Entonces tuve que tomar una decisión, o seguía con ellas considerándolas mis mejores amigas y haciendo aquello que les agradaba, o bien, escogería agradar a mi Dios y comenzaría a relacionarme con personas que compartían mi fe.
Así que empecé a buscar en la iglesia mis nuevas amistades. Como quería ser obrera me juntaba con las niñas del grupo de evangelización y procuraba aprender lo máximo que podía, con el objetivo de crecer espiritualmente. A fin de cuentas, ellas también querían servir a Dios.
Fue entonces que conocí a Fátima, ella es una de mis mejores amigas, nos conocemos desde hace 17 años. Fuimos obreras juntas y teníamos el mismo sueño: servir a Dios en el altar. Entonces, podíamos compartir nuestros sueños, nuestra fe, hablar de temas espirituales que edificaban a ambas y ayudarnos mutuamente.
Era muy diferente a mis amigas de antes, pues teníamos los mismos pensamientos y el mismo objetivo.
Y así paso. Las dos nos casamos con un hombre de Dios y servimos al Señor en el altar, pues supimos renunciar a todo lo que podía ser un impedimento para la realización de nuestro sueño.
A veces, tienes el deseo de servir a Dios, o ser una mujer de Dios, pero te juntas con personas que no comparten la misma visión, antes al contrario, sólo saben criticarte, hacerte dudar, e incluso te incentivan a actuar de forma equivocada, es decir, tal comportamiento no podrá añadir nada bueno a tu vida espiritual.
Vas a seguir dividida e influenciada por personas que no creen en tu Dios, que no comparten tu misma fe y cuyo pensamiento está inclinado hacia el mundo.
Escoge tus amistades con sabiduría, ellas son preciosas cuando nos bendicen y no cuando nos destruyen.

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martes, 8 de junio de 2010

¿Cómo Controlar la Lengua?



Después de este detallado estudio sobre la lengua, me preguntarás, y ahora, ¿cómo hago para controlar mi lengua?
Aquí te doy algunas sugerencias:
  • Comienza por pensar antes de hablar. Este es el primer paso.
  • Ejerce dominio sobre tu lengua, sobre tus palabras, y no permitas que tu boca te domine.
  • Pide a Dios en oración este autocontrol y vigila tus palabras, tus afirmaciones, y tus respuestas.
  • Evita estar junto a personas que hacen mal uso de su lengua y que pueden contaminarte.
  • No te olvides: una palabra puede echar todo a perder, o ser malinterpretada dependiendo de la manera como tú te expreses.
  • Ve si lo que vas a decir es realmente necesario y verdadero.
  • Huye de grupitos donde siempre hay chismes.
  • Opta por escuchar más y hablar menos.
Dios le bendiga.

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sábado, 5 de junio de 2010

Controla Tu Lengua – Última Parte


La Lengua Indiscreta – la persona que es discreta muestra prudencia y autocontrol cuando habla. La indiscreción puede ser costosa, debido a que hay temas que no deben ser mencionados delante de todos. No debemos exponer o revelar asuntos de otras personas que no nos conciernen. Tener conocimiento de ciertas cosas íntimas o personales de una persona, no nos da el derecho de hablar acerca de ellas frente a terceros.
“La discreción te guardará; te preservara la inteligencia.” Proverbios 2:11
La Lengua Crítica – hay personas que se dedican a buscar los defectos de los demás, con la sola intención de criticar. Quien se dedica a esto último, ocupa su tiempo en observar el comportamiento de otros, captando el más mínimo detalle, analizando cosas que, por pequeñas que sean, le sirvan para criticar y así quedarse satisfecho. A veces, juzgamos basados en rumores que escuchamos, los cuales no siempre son verdaderos. Tendemos a criticar a otros cuando consideramos que el comportamiento o actitud de la persona no es correcto, de acuerdo a nuestro punto de vista.
“No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados.” Mateo 7:1-2
La Lengua Quejumbrosa – ¿ya conviviste con una persona que murmura todo el tiempo? Es muy desagradable, se queja de todo, siempre pone defectos, parece que está malhumorada con el mundo.
Cuidado, porque la queja es contagiosa. Si estamos cerca de una persona con este comportamiento, la tendencia es que hagamos lo mismo.
Si tenemos alguna queja seria, debemos sí, presentarla ante Dios y no andar murmurando.
“…Delante de Él expondré mi queja; delante de Él manifestaré mi angustia.”
Salmo 142:2
En el próximo articulo hablaremos de cómo controlar la lengua.

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jueves, 3 de junio de 2010

Declaración de una Lectora:


Hoy estaba leyendo su blog en la parte donde habla de la lengua áspera, y me acordé de algo que me pasó.
Mi esposo y yo salimos a hacer una visita al hospital en New York. Él se estacionó en un lugar prohibido y nos dieron un ticket. Ya se estaba haciendo tarde y él tenía un compromiso, por eso, iba deprisa. Al mismo tiempo, yo oraba porque no me gusta que maneje a gran velocidad.
Estábamos camino hacia el puente de Manhattan en el carro, de regreso a casa, cuando un carro rojo, viejito, se atraviesa delante del nuestro, cortando a mi esposo. Él ya estaba un poco nervioso, y bajó la ventana, llamando desagradablemente la atención al señor del carro rojo. Me dio mucha vergüenza, y seguí orando.
Después, mi esposo me dijo que quería comer algo, así que pasamos rápido por una cafetería. Cuando salíamos…, ¿quién iba entrando? El señor del carro rojo. Yo no lo vi, pero mi esposo sí. Para ese entonces mi esposo ya estaba con un poco de vergüenza, pero no le pidió disculpas.
Cuando entramos al carro le dije “amor, si te encontraras a este señor en la iglesia hoy, ¿qué le dirías?". Me contestó lo siguiente: “le diría que no se meta en medio de los carros.” Le pedí a Dios paciencia, pues no quería entrar en razón.
Bueno, más tarde se fue a la iglesia. Cuando regresó a casa estaba calladito...., manso... Se me hizo extraño, porque siempre llegaba pidiéndome algo para comer.
Más tarde me dijo: “ ¿A qué no sabes quién estaba hoy en el servicio de la iglesia?" Le pregunté: "¿Quién? “¡El señor del carro rojo!” Me espanté. “No lo puedo creer”, le dije.
Él le pidió disculpas, el señor también se disculpó.
Pero la lección que le di a mi esposo es que siempre debemos dar un buen ejemplo. “Porque los ojos de Dios están puestos en nosotros, y en el momento de ira, en que estamos nerviosos, no pensamos pero debemos hacerlo.” ¡Él aprendió su lección!
Cuando nos pasó esto, fue algo inexplicable. Ahora nos reímos porque fue chistoso. Pero, ¿y si el señor hubiese sido un hombre malo? Le podría haber causado algún daño a mi esposo. Gracias a Dios, todo salió bien.
Bueno, quería compartir esta experiencia.
Una lectora.

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